La transición cubana reabre la disputa por el liderazgo en el exilio

La expectativa de un eventual cambio político en Cuba ha reactivado las tensiones dentro del exilio en Miami, donde distintas figuras buscan posicionarse como referentes de una posible etapa poscastrista. La captura de Nicolás Maduro y las reiteradas declaraciones de Donald Trump sobre una caída inminente del régimen cubano han alimentado la percepción de que un punto de inflexión está cerca.

En ese contexto, resurgen viejas preguntas sobre quién podría liderar una transición en una isla sin elecciones libres en más de seis décadas. Una nueva generación de opositores, empresarios y activistas intenta ocupar ese espacio. Entre ellos destacan Orlando Gutiérrez-Boronat y Rosa María Payá, quienes han impulsado un “Acuerdo de Liberación” que propone un gobierno provisional con representación mayoritaria de actores dentro de Cuba.

Otros opositores, como José Daniel Ferrer, defienden que la legitimidad se construye a partir del sacrificio y la resistencia en el terreno. Para Ferrer, quien fue preso político en Cuba, el liderazgo no puede definirse en el exilio ni mediante acuerdos políticos, sino que emergerá de la dinámica interna de protesta y movilización.

En paralelo, analistas advierten que la actual efervescencia puede responder más a expectativas infladas que a un cambio inminente, lo que convierte la disputa por el liderazgo en una carrera adelantada a los acontecimientos reales en Cuba. Voces como la de Ricardo Herrero advierten sobre el riesgo de desconexión con la realidad de la isla. “Si tiras una piedra en Miami encuentras a varios que quieren ser presidentes”, señala.

También advierte que en el exilio “el tema de Cuba es una moneda que se ha utilizado para avanzar intereses personales”. Por ello, “el cambio y los próximos líderes tienen que surgir desde dentro”, afirma Herrero. “Podemos imponer un gobernante, pero habría una gran desconexión con el cubano de a pie”, añade.

Fuente: El País

(Tomado de Cuba Review)

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