Pedro Monreal
Cuatro cosas cercenan la credibilidad de la convocatoria oficial a implementar “transformaciones necesarias al modelo económico”: no asumir la crisis estructural, reticencia a aceptar el término reforma, mantener líneas rojas de la Conceptualización, y un “error de casting”.
El modelo económico actual no puede ser mejorado sustituyendo partes obsoletas. El modelo actual está agotado, pero mantiene una coherencia interna que debe ser desmantelada y reemplazada por otra, también internamente coherente, discordante con la anterior.
La crisis estructural expresa la naturaleza de un impasse económico que no es posible superar dentro del modelo. Llamarle “transformación” a secas diluye la envergadura del cambio. Si no desean utilizar “reforma”, al menos pudieran llamarle “transformación estructural”
El documento de la “Conceptualización” define la planificación socialista centralizada como “componente central” del modelo y la “propiedad de todo el pueblo” (estatal) como base del sistema económico, precisamente dos aspectos cruciales a modificar en una reforma estructural.
El “error de casting” consiste en encargar las “transformaciones” al mismo equipo del PCC y del gobierno que diseñó y aplicó el desatino programático del “Ordenamiento”, los inefectivos parches que le siguieron, y el artefacto burocrático al que llaman “programa de gobierno”
Una reforma estructural para reemplazar el modelo económico en Cuba debería considerarse como asunto “interno” auténtico si el proceso no es monopolizado por el PCC/gobierno. Debería incluir mecanismos de la ciudadanía para expresar disensos con las políticas económicas.
(Tomado de la cuenta X del autor)


Deja un comentario