Félix López/ Andalucía
No hace mucho tiempo Eduardo Galeano nos hizo ver que «el mundo se divide, sobre todo, entre indignos e indignados…». Entonces el entorno era un esquema predecible. Diferenciábamos lo injusto de lo decente, a dictadores y humillados, derecha e izquierda. Parecíamos tener bastante claro lo bueno y lo malo, las flores y la mierda, así como las líneas rojas que separan una y otra cosa… Ese mundo, nos guste o no, ya no existe. Se lo cargaron cuatro déspotas «tecnológicos» en nombre de la libertad de expresión, mientras nos colaban la tiranía del rebaño digital, que masificó la opinión dominante y nos despojó de las libertades individuales (donde las había). Nos vendieron el sueño bonito de la conexión en red mientras nos desconectaban. Gracias a ello retoñó el fascismo 2.0 y un neonazi se sienta frente al mapa todos los días y juega con un marcador naranja a quitar, poner y correr fronteras; aprieta el botón de los aranceles y manda a sus fuerzas espaciales a poner orden, desorden, despojo o lo que se le antoje en cualquier sitio del planeta. Galeano diría que esos son los indignos. Yo digo que son los indignos visibles, los que van a la cara, porque sienten y creen que nada ni nadie los frenará… Con los indignados tenemos un serio problema. Han sido reconfigurados para que voten, adoren y confíen sus sueños al indigno. Se estima que entre ocho y diez millones de latinos dieron su voto al que después los declaró indeseables en tierras de libertad y los mandó a cazar en las calles, las plantaciones y las fábricas. Ahora hay indignados que apelan al indigno y repiten sus consignas y se ponen su gorra MAGA. También son padres indignados los que en la mañana voltean la cara cuando en las noticias del telediario acusan al indigno de ser un pederasta y en la noche aplauden que Bad Bunny, uno de los suyos, vaya al entretiempo del Super Bowl y triture con símbolos, banderas y ritmos latinos toda la indecencia del indigno. ¿Dónde estábamos mientras el mundo se convirtió en este estercolero? ¿Por qué dejamos que la opción prefel Faceboookrente de millones de jóvenes, con la edad de nuestros hijos, sea militar en el bando de los indignos, de los ultras y de restauradores del fascismo? ¿Serán conscientes los que convirtieron revoluciones en maquinarias retrógradas, incompatibles con los jóvenes, del daño que le hicieron a la historia? Y los perros falderos del indigno, los que le rinden pleitesías, los que celebran su arrogancia, los que le piden invadir aquí y allá, los que pactan con él para salvarse el culo…, ¿sabrán que la historia ya no los reconocerá como indignados, porque la tiranía digital ya los clasificó, los marcó y los vendió con la etiqueta de #sometidos? Pero por más apocalíptico que se visualice el futuro, todavía nos queda una última oportunidad: elegir si llegamos hasta allí como indignados o indignos.
(Tomado de Facebook del autor)


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