No somos giles

Félix López/Almería

Hay noticias necesarias, pero que no deberían competir jamás con las cosas urgentes. No todo vale cuando se trata del pueblo cubano, al que habría que levantar diez millones de monumentos por lo que le ha tocado soportar frente a la geopolítica, la guerra fría, la naturaleza, trece presidentes de los Estados Unidos (de Eisenhower a Trump) y un sin fin de despropósitos internos, en los que la economía y la prosperidad se han convertido en materias que no acaban de encontrar su rumbo, al menos para la gente común. Tampoco la comunicación política pasa la prueba y si algún responsable discrepa que exponga cuál es el objetivo de colar un titular por encima del desastre que ha dejado el huracán Melissa en el oriente de Cuba y de la actual situación de emergencia de un país que hace aguas por todos lados.

La Fiscalía General de la República de Cuba hizo público el resultado de su investigación penal sobre el ex vice primer ministro y ministro de Economía y Planificación Alejandro Gil, defenestrado en la isla el 2 de febrero de 2024. Un año y nueve meses después se le informa a la opinión pública (es decir, a los que él estafó, mintió y burló), a través de un comunicado oficial que «se solicitó responsabilidad por los delitos de espionaje, actos en perjuicio de la actividad económica o de la contratación, malversación, cohecho, falsificación de documentos públicos, evasión fiscal, tráfico de influencias, lavado de activos, infracción de las normas de protección de documentos clasificados, y sustracción y daño de documentos u otros objetos en custodia oficial».

Este comunicado omite información importante y de interés para la ciudadanía. No es transparente en cuanto a la solicitud que realiza la Fiscalía. Se dice que «en todos los casos se interesó a los imputados sanciones privativas de libertad, en correspondencia con los hechos cometidos», sin especificar qué penalización solicitan para él y los demás (sin que mencionen por sus nombres y apellidos al resto de imputados). En todo caso la propia nota oficial es materia prima fundamental para elaborar una bitácora de preguntas necesarias y avanzar en hacer lo más transparente posible este proceso que ha tenido en vilo a millones de cubanos. No hace falta ser clarividente para pronosticar que el mismo espíritu «discreto» y el secretismo caracterizará la continuidad del proceso, y que por mucho que lo deseen mis colegas periodistas, entre quienes reconozco a algunos muy competentes y entrenados para ejercer con profesionalidad el periodismo de investigación, tendrán que conformarse con lo que decidan los apparatchiks ideológicos del partido comunista. Vamos a saber «lo que no brinde armas al enemigo». Como si Gil y su banda no fueran el enemigo.

Ya que algún inteligente creyó que era el mejor momento para soltar la bomba, vamos a entrar en el juego y pedirle que nos trate como iguales, como adultos, como gente que piensa y se hace preguntas:

1. El nombramiento de Alejandro Gil en sus cargos (al que ahora se señalan al menos diez cargos de altísima gravedad) pone en entredicho la política de cuadros, que ha posibilitado que personas deshonestas, mediocres, pero «políticamente correctas» lleven las riendas de temas en los que le va la vida a los cubanos.

2. Alejandro Gil se mantuvo en sus altos cargos de dirección, decidiendo cómo debía ser reordenada la economía y la vida de los cubanos desde el 21 de julio de 2018 hasta el 2 de febrero de 2024, sin que los órganos de la Contrainteligencia y todos sus cercanos (compañeros, amigos, camaradas y cumbilas) olfatearan que era un espía, un infiltrado y un depredador de la economía nacional. ¿En manos de quién hemos dejado la seguridad de la nación? ¿Cuánta gente a su alrededor no estaba haciendo bien su trabajo? ¿Están incluidos en la causa?

3. ¿Cómo queda ante el país la imagen de los superiores de Alejandro Gil, el cuadro que fue felicitado por el presidente horas antes de que fuera destituido? ¿Nadie le sugirió al presidente que no era una buena idea ser tutor de Gil para su tesis de doctorado (*), porque desde hace mucho tiempo (y tengo las pruebas) había cubanos señalando con su nombre y apellidos actitudes nada éticas y humildes de este personaje?

4. A partir de este momento a qué superior jerárquico (y con qué moral) le van a aplicar «la responsabilidad colateral» por la conducta negligente o la falta de exigencia a sus subordinados. ¿O es que ese código ético (que no digo innecesario) solo aplica para las castas inferiores de la sociedad? ¿Hasta dónde llegan los anillos de responsabilidad en el entorno de Alejandro Gil? ¿Lo sabremos?

5. ¿Sabrá la dirección del país que este tema no se metaboliza con una nota de la Fiscalía, un juicio ejemplarizante (que toca) y una sentencia? No son los años de prisión, así sea una cadena perpetua, lo que devolverá a los cubanos lo que han tenido que sufrir por los errores cometidos en el descojone de la economía. ¿Alguien con autoridad real se parará frente al pueblo y lo reconocerá, y pedirá disculpas, y resolverá de una vez el problema, permitiendo que participen también los que saben?

6. Aunque ya lo dije unos párrafos arriba quiero reiterar que el peor enemigo de Cuba es ahora mismo la corrupción (esa que Fidel advirtió podía desmontar a la revolución desde dentro: ¿lo recuerdan?). El bloqueo seguirá ahí haciendo su trabajo y Marcos Rubio un día pasará a la historia como el sapingo que es; y Trump se irá a casa a rellenar culeros más temprano que tarde, pero la corrupción se reproduce, sobre todo donde falta ejemplo y transparencia para frenarla.

PD: Entiendo que este post no le gustará a todo el mundo. Lo que ha sucedido con Alejandro Gil tampoco nos ha gustado a muchos. En todo caso siempre queda la opción de hacer el gil o de no dejarnos tomar por giles.

(*) En este punto realicé una corrección porque el tutor de la tesis de Gil fue el presidente y no al revés como estaba planteado. En los comentarios añadí la prueba documental (12 de diciembre de 2021) que no ha sido nunca desmentida.

(Tomado del Facebook del autor)

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Replica a 吉尔案:古巴前经济部长是间谍吗? – Mandarinian Cancelar la respuesta