Fidel, ocho años después

Manuel Juan Somoza/La Habana

Fue sin dudas la cobertura más extensa, sentida e inolvidable de mi vida profesional, que a lo largo del tiempo me ha llevado a entrevistar presidentes y reportar dos guerras.

Cuando trascendió en La Habana la noticia luctuosa, desde la cadena televisiva FOX, vocera del conservadurismo estadounidense, hasta el diario argentino de izquierda PAGINA 12, se pusieron en tensión.

Ningún medio dentro y fuera de Cuba quedó indiferente y MILENIO desplegó en México todos sus recursos: periódico de alcance nacional, información digital, radio y televisión.

El colega Juan Pablo Becerra viajó de urgencia y en apoyo, y juntos nos pusimos en campaña mañana, tarde, noche y madrugadas.

Llegó la hora

Fidel Castro había muerto el 25 de noviembre de 2016. Llegaba el momento de despejar la incógnita que unos lanzaban al viento con desparpajo malévolo y otros guardaban en sus almas con el deseo ingenuo de que jamás tuviera respuesta.

¿Y qué pasará en Cuba después de que Fidel muera? Era la pregunta recurrente en La Habana y en Miami, la llamada capital del exilio cubano. Era la incógnita a solucionar aquí y allá.

Raúl Castro se mantuvo al mando de la Nación hasta que formalmente Miguel Díaz-Canel asumió la presidencia de la Republica y la dirección del Partido Comunista, con la promesa solemne de encarnar la cotidianidad.

Y cuando tomó la batuta, las calamidades se sumaron a las sanciones reforzadas del principal adversario del país, Estados Unidos y más de 10 administraciones demócratas o republicanas.

El mayor desastre aéreo de la historia nacional; un inusual tornado que arrasó parte de La Habana; la pandemia de COVID-19; el debut de los apagones que se mantienen; explosión en el hotel Saratoga; destrucción del principal almacenaje de crudo del país; y hasta dos huracanas y el mayor terremoto registrado en la historia moderna de la isla, entre octubre y este noviembre a punto de terminar.

Tras la muerte de Fidel, los astros parecieron alinearse en contra. Una crisis multiforme se ha adueñado de todo y han surgido otras preguntas sin respuestas ciertas.

¿Podrá resistir la revolución tamaño embate? ¿Se repetirá la historia de las 10 mil veces en que Cuba con Fidel al frente sobrepasó obstáculos que parecían insalvables?

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