Por Consejo Editorial
Ayer 24 de octubre, el director de nuestra revista entregó una misiva en las oficinas de los representantes estadounidenses Barbara Lee y Jim McGovern. A continuación, reproducimos dicha carta.
| Hon. James P. McGovern Miembro del Congreso 370 Cannon House Office Building Washington, DC 20515 | Hon. Barbara Lee Miembro del Congreso 2470 Rayburn House Office Building Washington, DC 20515 |
Estimados Representantes McGovern y Lee:
La Joven Cuba es una organización no partidista y sin ánimo de lucro compuesta por ciudadanos cubanos y estadounidenses. Miles de lectores acceden diariamente a nuestra revista digital, en busca de información política sobre la Isla y análisis de la relación entre Estados Unidos y Cuba.
El Consejo Editorial de La Joven Cuba desea expresar nuestro agradecimiento por su sostenida postura de amistad y preocupación hacia el pueblo cubano, en particular sus recientes declaraciones sobre la situación energética del país y el impacto en estos momentos de las sanciones del gobierno de Estados Unidos. Como usted sabe, millones de residentes en la Isla necesitan urgentemente asistencia humanitaria. En los últimos años, la escasez de combustible, alimentos y medicinas ha afectado cada vez más la vida de los cubanos.
El viernes 18 de octubre, la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, la más importante del país, sufrió una avería que provocó el colapso del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Este colapso dejó todo el país a oscuras y, desde entonces, los intentos por restablecer la energía han estado plagados de nuevas interrupciones.[1] Para empeorar la situación, el pasado domingo, el huracán Oscar tocó tierra en la parte más oriental de la Isla, agravando la crisis humanitaria para sus habitantes. Según los informes, al menos siete personas, entre ellas un niño, han perdido la vida.[2]
La producción de electricidad en Cuba depende de tecnología anticuada, carente de inversión y mantenimiento. Además, la escasez de combustible ha afectado gravemente la calidad de vida de los cubanos. Por ejemplo, el transporte en todo el país se ha reducido a niveles históricamente bajos, y los residentes de provincias distintas de La Habana no pueden viajar a la capital para acudir a citas médicas.
Del mismo modo, la recogida de residuos sólidos en las ciudades se ha reducido debido principalmente a la falta de combustible para el funcionamiento de los camiones recolectores de desechos, lo que ha provocado la propagación de enfermedades.[3] Además, en varias zonas del país, los residentes sufren escasez de agua debido, entre otras razones, a la falta de combustible necesario para el bombeo.[4] De hecho, uno de nuestros editores lleva siete días sin recibir agua potable en su casa.
La Joven Cuba no pasa por alto la deficiente gestión de las autoridades cubanas en cuanto a la administración de los limitados recursos, la planificación del mantenimiento y la modernización de las infraestructuras.[5]Sin embargo, entendemos que las sanciones del Gobierno de Estados Unidos limitan el acceso a la tecnología, las piezas de repuesto y los mercados internacionales de petróleo. Además, estas sanciones impiden a los buques que atracan en puertos cubanos acceder a puertos estadounidenses durante los seis meses siguientes, lo que provoca que las compañías navieras se nieguen a transportar combustible a Cuba.
Creemos firmemente que el Gobierno de Estados Unidos debe poner fin a su embargo contra el pueblo cubano y a su política de cambio de régimen. Corresponde a los ciudadanos cubanos decidir su forma de gobierno. Sin embargo, en la situación actual, el Gobierno de EE.UU. puede actuar rápidamente para apoyar al pueblo cubano por razones humanitarias. Existe un marco legal para ello. 31 C.F.R. §515.591 permite a «[p]ersonas sujetas a la jurisdicción de los Estados Unidos […] proporcionar a Cuba o a nacionales cubanos servicios relacionados con el desarrollo, reparación, mantenimiento y mejora de la infraestructura cubana que beneficie[n] directamente al pueblo cubano», incluyendo específicamente «la generación de electricidad no nuclear, y los sectores de distribución de electricidad».
Además, le solicitamos respetuosamente que considere la posibilidad de presentar un proyecto de ley que facilite aún más que Cuba pueda adquirir y transportar productos esenciales para la generación de electricidad. Alternativamente, solicitamos sus buenos oficios con la actual Administración para apoyar y flexibilizar las regulaciones que permitan a las empresas estadounidenses vender y transferir tecnología y combustible a Cuba.
Es una cuestión de importancia existencial para millones de cubanos tener acceso a combustible, piezas de repuesto y tecnología para el sistema eléctrico del país, a fin de mitigar los frecuentes cortes de energía. Tal acción, encaminada a permitir la compra y transporte de recursos energéticos, sería un paso significativo para mitigar la actual crisis humanitaria y normalizar el sistema eléctrico.
Expresamos una vez más nuestro agradecimiento por su dedicación y sensibilidad ante la situación del pueblo cubano, y solicitamos respetuosamente sus buenos oficios para contribuir a mitigar el agravamiento de esta crisis.
Atentamente,
Harold Cárdenas Lema
Director del Consejo Editorial
Washington, DC
(Tomado de La Joven Cuba)


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