Carlos Batista /La Habana
Dentro de la agonía energética que vive Cuba en éstos días, quizás la mayor tragedia, a veces irreparable, es la del congelador.
Sometidos desde hace tiempo ya a una fuerte crisis de generación eléctrica, que provoca “apagones” diarios en todo el país, por déficit de generación.
La falta de combustible, la envejecida y gastada tecnología de sus plantas, que tienen muy frecuentes roturas, y los efectos del bloqueo norteamericano, inciden directamente en esta situación.
Sin alternativa, los cubanos han ido reorganizando su precaria vida a estas circunstancias.
Saben cuando el apagón les afectará el sueño, pues dormir bien en una Cuba calurosa depende de un ventilador o un aire acondicionado, ambos eléctricos.
También cuando se quedarán sin opciones en casa, pues no pueden acudir al televisor, al aparato de música, a leer una buena novela, o jugar dominó en la oscuridad.
Pero tres días de apagón total en la isla, como se vivió este fin de semana, amenaza fuertemente al mayor problema de Cuba, la alimentación.
Con un clima muy húmedo y caluroso, los alimentos fuera de congelación se deterioran rápidamente y las amas de casa tiemblan de solo pensar que los pocos “tesoros” que guardan en su congelador, puedan terminar en la basura y no haya nada que echar en la cazuela.
Desde hace varias décadas, las carnes o pescados frescos desparecieron en la isla, y los alimentos, en su mayoría importados, son congelados.
Si a eso le suma usted, los altos precios que la inflación actual ha puesto sobre los alimentos, los pocos dineros que entran actualmente en el hogar medio cubano, son para comer, y no precisamente bien.
Así pues el tesoro va para el congelador, dividido en la mayor cantidad de raciones posibles.
Tres días sin corriente marcó nuevamente la tragedia del congelador y la mayoría se apresuró en cocinar lo que guardaba y de alguna forma, prolongarle la vida.
Es conversación habitual en éstos días entre las amas de casa, sobre cuanto “aguanta” su congelador sin corriente. Los que tienen refrigerador común y enfrían agua y otras cosas, pierden en la comparación. Los congeladores (frezeer), que solo hay que abrir para sacar el alimento para cocinar, ganan.


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