En cada cuadra una mipyme

Carlos Batista/La Habana

Si en los combativos años 60 usted podía ver en cada cuadra de La Habana el cartel del Comité de Defensa de la Revolución (CDR), a fines de 2024 es raro encontrarlo, aunque existe. Lo que no faltará en casi ninguna calle es una mipyme.

Y es que la organización creada por Fidel Castro de vigilancia y control todavía es la mayor de Cuba en número de miembros, pero languidece aletargada y sus miembros van abrumados por sus problemas cotidianos y la inflación.

Por eso que, parafraseando la famosa canción que compuso en aquellos años Eduardo Ramos, y popularizó el Grupo de Experimentación Sonora, un amigo me dijo con sorna, ¡en cada cuadra una mipyme!.

Las mini, pequeñas y medianas (mipyme) en Cuba autorizadas hace unos años, son la sensación del momento, y cuando usted pregunta donde puede comprar tal artículo, la respuesta será rápida, “en la mipyme, ahí hay de todo”.

Según cifras oficiales, hasta julio de 2024 funcionaban en Cuba 11 044 mipymes privadas y 222 estatales. La cifra es considerable si se tiene en cuenta que el total de empresas en la isla, grandes y pequeñas, estatales, privadas y cooperativas es de 18.900 para la misma fecha.

Pero el dato más curioso, es que de esas 11.000 sólo el 10% son de actividad comercial, el resto son de servicios, construcción, producción y transporte.

Así, el nombre de Mipyme devino para la gente genérico para la actividad comercial, que engloba trabajadores por cuenta propia, ventas de garajes y hasta “por la izquierda”, que en algún momento sacan una mesita con cigarros u otros artículos, sobre todo con jubilados…”para buscarme unos pesitos”.

 Así pues, andando por las calles, encontrará comercios privados, pequeños y medianos, algunos muy modestos, y otros de aire acondicionado y empleados con uniforme.

Allí puede comprar bebidas alcohólicas y refrescantes, caramelos, galletas y “chucherías” para niños, también arroz, frijoles, leche en polvo, café, detergentes y algunas carnes congeladas, de pollo, cerdo y vaca. También huevos.

Ya circulan por la Habana furgonetas y autos grandes de carga, con matrícula W, propiedad de las mipymes, o modernos autos recién importados, propiedad de los dueños, con matrícula P (particular) .

Todas venden en pesos cubanos, aunque pueden aceptar otras monedas, y van desde nombres modestos, hasta pretenciosos, de restaurante, bodegón….

En contraposición, las tiendas estatales en Moneda Libremente Convertible (MLC) están desbastecidas, poco visitadas, con empleados que miran sus teléfonos móviles, como preludio de su desaparición por agonía.

Pocas personas aceptan ya pago en MLC en Cuba, y muchos afirman que esa moneda virtual desaparecerá. Sin embargo las autoridades siguen tramitando remesas familiares a esas cuentas bancarias, aunque en mucha menor medida que hace dos años.

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