Manuel Juan Somoza/La Habana
El presidente de Argentina, Javier Milei, pasará a la historia. No sé muy bien en qué categoría, pero dudo que lo olviden quienes lo eligieron y ahora se arrepienten y aquellos que sienten como un puñal en las tripas sus políticas de neoliberalismo extremo.
En Naciones Unidas, ante representantes de 193 países, incluidas varias decenas de jefes de Estado o gobierno, Milei arremetió contra la ONU por considerar “socialistas” y “colectivistas” sus programas de apoyo a los países del Sur.
Sí , esos que expolió el Norte hasta el tuétano y luego de independizarse van colgados de los últimos vagones.
Dijo entre muchas otras cosas que Israel es el único garante de la democracia en el Medio Oriente y que el calentamiento global “es una mentira más del socialismo”.
Y en otra parte de su discurso, el hombrecillo devenido presidente, al parecer satisfecho de sí mismo, calificó de “dictaduras sangrientas” a Venezuela y a Cuba.
Aseguró que él no era un “político, soy un economista, un economista liberal libertario, que jamás tuvo la ambición de hacer política” y explicó a los asistentes, muchos incrédulos y hasta indignados por lo que oían, cómo deberían hacerse las cosas para salvar al planeta.

“Sabiendo que Argentina estaba en una situación muy minoritaria en el foro, el discurso del presidente lo único que hace es ir y subrayar miren qué poquitos somos (…) es una más de las acciones de política exterior que ignora por completo la realidad del mundo”, dijo Gabriel Puricelli, vicepresidente del Laboratorio de Políticas Públicas y sociólogo, en una de las primeras reacciones al discurso de marras, reseñadas por la cadena estadounidense CNN.
No obstante, supongo que la derecha extrema lo aplaudió hasta el delirio, al igual que hicieron los nazis en Alemania con Adolfo, el del bigotico, en la antesala de la hecatombe.
Sin embargo, como vivo en Cuba, lo único me interesa de sus palabras es responder con anticipación estas preguntas.
¿Romperá la Argentina de Milei la unidad contra el bloqueo-embargo de Estados Unidos a la isla mantenida por todos los gobiernos latinoamericanos y caribeños de derecha, izquierda o centro, cuando la Asamblea General vuelva a pronunciarse sobre el tema en el período actual de sesiones?.
El año pasado, solo Estados Unidos e Israel votaron a favor de mantener esa especie de guerra no declarada. ¿Será la Argentina de Milei el tercer voto en las deliberaciones actuales?. ¿Arrastrará a otros?
No sé la respuesta que tendrá la diplomacia cubana. Pero lo que si sospecho es que Cuba seguirá su rumbo pese a Milei, quien en términos de béisbol y a estadio lleno, acaba de partir el bate sin anotar carrera. Y así también se pasa a la historia.


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