Las MIPYMES y la inevitable (y bienvenida) “politización” del debate sobre la reforma económica en Cuba

Ideas para discutir

Pedro Monreal

Cobra fuerza lo que parece ser un contrapunteo entre la noción de que las MIPYMES son peones que -por acción u omisión- hacen avanzar una partida que tiene al Estado como ganador exclusivo y la consideración opuesta de que las MIPYMES pudieran funcionar como un actor de cambio político anti sistémico, pero ¿tendría sentido pensar por fuera de esa dicotomía?, ¿Qué pudiera aprenderse de las experiencias de “reformas socialistas” de los 80s del siglo XX?

Entre la amplia y variada literatura académica sobre el tema, me parece muy interesante la contribución de la Dra. Anna Seleny, en particular sobre el caso de Hungría, país donde se ensayó -sin éxito- la variante más audaz de “reforma socialista” en el contexto de Europa del Este y la URSS.

En ese sentido, existen por lo menos 5 aspectos “no económicos” que probablemente deberían ser considerados en las discusiones sobre las MIPYMES en Cuba:

–            El carácter esencialmente político de las “reformas socialistas”, no solamente porque se inician “desde arriba”, sino por sus efectos políticos contradictorios, aunque a veces no sean muy visibles o no se reconozca adecuadamente su relevancia.

–            La centralidad de la historia específica de las “reformas socialistas” para poder explicar las decisiones adoptadas respecto al sector privado, en el sentido de que no se trata solamente de respuestas “ideológicas” o “pragmáticas” del momento, sino que son decisiones condicionadas por la historia de las reformas en un país concreto.

–            La consideración del “carácter residual” de una reforma en tanto es un producto acumulativo de reformas anteriores, que abarcan intereses y comportamientos de grupos sociales, adaptaciones del discurso político, y modificaciones de prácticas.

–            El hecho de que, en un Estado con partido comunista en el poder, lo que se permite debatir públicamente con detalle e intensidad es el componente “económico” de la reforma económica y no otros aspectos, siendo esta la razón por la cual las MIPYMES tienen un significado político mayor que el que se observa en otros sistemas políticos.

–            La formalización y legalización de la actividad privada representa un debilitamiento a la pretensión estatal de su derecho a controlar la economía. Tiene una dimensión simbólica y también un efecto político real porque hay una redistribución social del control sobre activos económicos y eso implica una redefinición de derechos entre grupos particulares.

El reciente Decreto 107/2024 que estableció prohibiciones y restricciones adicionales al ejercicio de la actividad no estatal en Cuba, encaja en el tradicional patrón de marchas y contramarchas de las “reformas socialistas” que indica el hecho de que, aunque no se valoren correctamente en lo inmediato, incluso pequeñas pérdidas de control estatal en economías centralmente planificadas pueden tener repercusiones políticas directas o indirectas en plazos mayores.

Existe evidencia de que las contramarchas en las reformas, desatadas en momentos específicos por el instinto de autopreservación de quienes iniciaron las reformas, no funcionan como un juego de suma cero. La Dra. Selenyi considera que en Hungría las contramarchas al final hicieron reaparecer los problemas por los que precisamente se emprendieron las reformas y por tanto nuevas acciones debieron ser tomadas, aunque con una sociedad transformada, en parte por la propia experiencia de las reformas y también porque las marchas y contramarchas produjeron una pérdida de confianza en el “socialismo científico” y una erosión de legitimidad de los “reformistas” ante la población.

Concluyo con lo siguiente:

¿Y si la cuestión no fuese tanto que las MIPYMES sean “peones” estatales o impotentes levantiscos anti sistémicos, sino expresión tardía de una reforma que parafraseando a la Dra. Seleny “es insuficiente para estabilizar la economía, pero que desestabiliza aún más la ideología del Partido, las actitudes y comportamiento social, y demuestra ser incompatible con el socialismo de Estado como sistema político institucional”?

Link del texto de la Dra. Anna Seleny

(Tomado de El Substack de Pedro)

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