Desde la hondura del caos, la iniciativa individual crece

Manuel Juan Somoza/La Habana

El gobierno hace lo suyo, sin darle al clavo. Joe Biden acaba de ratificar las bases del bloqueo-embargo más duradero del planeta. Y dentro y fuera de la isla, espontáneamente, hay cubanos que no admiten los lamentos.

Quizá se deba a que las crisis arrancan lo peor y lo mejor de los humanos, no lo sé, pero el hecho cierto es que mientras la soga se tensa en el cuello de la Nación, las respuestas crecen.

“HUELLAS” es una mujer que no descansa, Johanna Jolá, quien ha hecho de las redes sociales su plataforma de convocatoria para ayudar a los demás, sea con los medicamentos en fuga, con alimentos, ropas o con otras de las mil cosas que escasean en el país, incluso hasta para auxiliar al movimiento deportivo.

“Gracias a nuestro querido amigo Carlos llega procedente de Cataluña una importante donación para el EQUIPO NACIONAL DE CICLISMO”, afirmó en su más reciente comentario.

 “A CUBA HAY QUE QUERERLA”, es un tipo con especial vocación de servir –“al prójimo”, dirían los católicos- .Amado Riol, otro incansable que conoce como nadie las contradicciones que enredan la vida en las calles y vive convencido de que la única respuesta es “echar pa´lante”.

Gestiona fuera del país medicamentos claves para hospitales públicos, con el acento puesto en el oncológico y el infantil, cuando además de los muchísimos recursos sanitarios en ausencia, se estima que serían más de 40 mil los médicos que han abandonado ese sector vital.

Ni Johanna ni Amado logran con su quehacer las respuestas que le urgen a Cuba. No obstante, alivian heridas y despiertan ánimos en momentos en que las malas nuevas se empeñan en mandar por todos lados.

No son estas las únicas voluntades inquietas que se niegan a vivir en el lamento, es solo una muestra, y lo informo desde este lado de la acera, porque sin reseñar el trabajo de gentes como ellos -espontáneo, insisto- estaría incompleto el panorama nacional.

En las guerras hay de todo y este país vive en guerra desde hace demasiado tiempo. Cuentan los que caen, los que se rinden, los que piden abandonar el camino y aquellos que se niegan a levantar los brazos.

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