Por Carlos Batista/Barcelona
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, que hace cuatro años prometió
reflotar la política aperturista hacia Cuba de Barack Obama, deja
próximamente la Casa Blanca manteniendo intacta “la presión máxima” sobre
la isla que impuso su antecesor Donald Trump.
Y no es que esté reservando los cambios para un segundo mandato, que no
tendrá. A los 81 años, y con públicas muestras de vejez, se hizo a un lado para
apoyar la postulación de su vice, Kamala Harris, pero aún situado a un
costado mantiene la presión sobre la isla..
El pasado miércoles, Biden extendió un año más la aplicación a Cuba de la Ley
de Comercio con el Enemigo, regulación de 1917, que sirve de sustento legal a
otras leyes y disposiciones, que conforman el entramado del embargo, vigente
desde 1962.
“Por la presente determino que la continuación del ejercicio de esas autoridades
con respecto a Cuba durante un año es de interés nacional para los Estados
Unidos”, expresó Biden en el escueto memorando enviado al Departamento del
Tesoro, publicado en el Registro Federal, y citado por Prensa Latina.
Se trata de un ejercicio anual que debe hacer el presidente. El ganador en los
próximos comicios de noviembre, debe extender o suspender la aplicación de
esa práctica en septiembre de 2025.

Cuba actualmente es la única nación condenada por esa ley de 1917, la cual
afectó en su momento a otros países, entre ellos Corea del Norte, a la cual ya
no se le aplica, aunque pesen sobre ella otras restricciones.
Existen diversas opiniones sobre esa posición de Biden con respecto a la isla.
Algunos expertos consideran que la política hacia Cuba “no es prioridad del
gobierno y sí moneda de cambio en temas de política nacional, sobre todo en el
estado de Florida.
Ese es uno de los estados claves en todas las elecciones presidenciales, al
menos en el último medio siglo
Mantener o levantar el embargo es prerrogativa del Congreso. Sin embargo, el
presidente, como hizo Obama, tiene autoridad para atenuar o flexibilizar
algunas restricciones.
Otros expertos señalan que el efecto simultáneo de la crisis económica, la
pandemia del covid-19, los rigores del embargo y la ineficacia de la gestión
económica del gobierno cubano han llevado a la isla a su peor momento en
65 años, y Washington apostó por la caída de la administración de Miguel
Díaz-Canel sobre todo después de las protestas de julio de 2021.
Biden será el décimo tercer presidente de Estados Unidos que abandona la Casa
Blanca sin poder terminar con la revolución cubana, un deseo compartido por
demócratas y republicanos
Queda por ver que sucederá con su sucesor, cargo que disputarán Trump y Harris.


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