Manuel Juan Somoza/La Habana
Por segundo día consecutivo, el sistema electro-energético no podrá garantizar el consumo nacional, confirmó hoy el ingeniero Lázaro Guerra, directivo de la estatal Unión Eléctrica (UNE)
“Para hoy la situación será muy similar a la de ayer”, dijo Guerra al pronosticar un déficit de generación cercano a los mil 400 megawatt. “No se podrá garantizar la carga ni la próxima madrugada”, puntualizó.
El funcionario comentó que las causas de la nueva crisis radican en que “tenemos cinco plantas generadoras” fuera de servicio por roturas y falta de combustible para garantizar la generación distribuida.
La generación distribuida está compuesta por motores que se alimentan de combustibles diésel y fuel oil de importación y su función es complementar el sistema en los horarios de mayor demanda.
Cuba padece desde hace más de dos años esta realidad, que cíclicamente se agudiza por la misma combinación de causas que desde hace varios días mantiene a los cubanos en una situación límite.
“Esto es insoportable”, dicen desde la región oriental
La nueva crisis ha desatado las críticas en las redes sociales, en un país en el que más de siete millones de personas tienen acceso a internet. La población cubana es inferior a los 10 millones de habitantes.

“Estamos cogidos por el bloqueo externo (de Estados Unidos) y el interno porque esta gente (los que dirigen la isla) no quieren dar su brazo a torcer y mantiene un sistema económico que no funciona”, dijo un forista desde la oriental ciudad del Holguín.
La expresión se unió a otras reproducidas por la comunicadora Lisandra Martin desde esa ciudad. Martín lanzó al ruedo nacional la pregunta de cómo se comportaban los apagones en el país.
Desde la sureña ciudad de Cienfuegos se reportaron “apagones de 10 y 12 horas en varios circuitos”.
No obstante, hasta el momento en La Habana se han ido rotando los cortes de electricidad de manera previamente programada por espacio de tres horas.
El gobierno atribuye la crisis a “la persecución financiera de Estados Unidos”, que torpedea la compra de combustible en el mercado internacional.
Cuba padece además una sustancial falta de moneda fuerte para importar, incluso alimentos.
Los críticos, atribuyen al gobierno “falta de previsión para dar los mantenimientos en los momentos en que el país estaba en mejores condiciones”.


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