Falsa identidad

Por Carlos Batista/Barcelona

Cuando lo vi por primera vez, fruncí el ceño como un guardia de inmigración ante un pasaporte falso: en mis más de 70 años y habiendo recorrido y comido en la isla de oriente a occidente, nunca vi el “arroz a la cubana».

Ahora, en muchos sitios de España y en particular de Barcelona, te ofrecen el plato como algo cubano, de preparación rápida y digestión efectiva.

¿No lo conoce? Se trata de un huevo frito, plátano frito y arroz blanco con una capa de salsa de tomate por encima.

Cuando me cansaba del arroz blanco en mi lejana niñez, en Holguín, mi abuela materna, una gran cocinera que murió a los 98 años y crio sola seis hijos, me lo aderezaba con cebolla y otras cositas, jamás salsa de tomate.

Cuando le servían arroz blanco y huevo frito, comida muy rápida, mi padre murmuraba bajito: comida de putas.

Y por mucho que busquen su identidad en las viejas parroquias cubanas, pues entonces no había registro civil, no lo encontraran en esa isla, aunque si en otras de donde heredamos vocablos y costumbres: Canarias.

Pues se trata de un plato “español” nacido en Canarias a partir de los indianos que regresaron tras la independencia de Cuba.

Nachos, arroz frito y uramakis

En 1999 estuve en Canadá como parte de un equipo de La AFP para cubrir los Juegos Panamericanos. Andando Winnipeg con mi colega mexicano y carnal, Toño Ortega, vi vendiendo nachos.

Criado en Cuba socialista, aunque ya circulaba el dólar y algunos elementos “del norte”, yo no tenía idea de aquellas tortillas crujientes de maíz. “Un invento gringo que le han puesto nachos para que parezcan mexicanos”, me dijo el Toño.

Unos años antes, siendo corresponsal de Prensa Latina en Varsovia, el embajador Martín Mora, hombre de gran cultura y unos de los diplomáticos mas experimentados del servicio cubano, me invitó a comer un arroz frito, hecho por su propia mano, según aprendió en Pekín.

Ante mi asombro Mora me explicó: los chinos que abrieron restaurantes en Cuba a inicios del siglo XX, venían de San Francisco, Estados Unidos y trajeron un arroz frito, el que conocemos en Cuba, occidentalizado.

Ahora en Barcelona proliferan los restaurantes de comida japonesa, muy populares y no tan caros

Un cubano aficionado a esa cocina en su tiempo libre, me explicó que los populares uramakis, son de creación occidental y no vio ninguno en su reciente viaje a Japón.

Como diría mi abuela, donde quiera cuecen habas.

Deja un comentario