Cubanos dejan a un lado la crisis y ovacionan en las calles a uno de ellos

Manuel Juan Somoza/La Habana

Llegó en su silla de ruedas y la gente de Guanajay, localidad del sur-oeste de La Habana, dejó a un lado las penurias de una crisis que agobia para ovacionarlo en las calles, mientras él apenas traslucía su alegría en gestos contenidos.

Sin que importaran las ideologías, de punta a cabo de la isla los cubanos habían vibrado junto a él al verlo por televisión ganar su primera medalla de oro en los Paralímpicos de París, después de múltiples intentos a lo largo de los años.

Y al llegar a su tierra chica, Guanajay se transformó en jolgorio callejero, con la policía motorizada abriendo el paso. Los niños incluso lo arroparon de alegría y muy pocos de los 28 mil habitantes de la localidad quedaron en sus casas.

Yunier Fernández volvió con la medalla de oro colgada del cuello después de lograrla por primera vez en tensa porfía en la modalidad de tenis de mesa, y eso fue más que suficiente para festejar y olvidar las 10 mil carencias cotidianas.

Desde que triunfó en París, lo dijo a quienes lo entrevistaron: “Esta medalla es de los guanajayenses”, y sus compatriotas le creyeron.

Imposible para mí nombrar de manera oficial los muchos males que limitan a este hombre, pero lo vi crecerse en cada partido desde su silla de ruedas, con limitaciones imposibles de ocultar en los movimientos de su cuerpo y en particular de sus manos.

Yunier Fernández (S6) celebra en la ceremonia de premiación del Paratenis de mesa en el Paris Sur Arena durante el Paratiro Deportivo los Juegos Paralìmpicos París 2024, el 6 de Agosto de 2024 en Indre, Francia. FOTO: Calixto N. Llanes/Periódico JIT (Cuba)

Lo sentí soberbio en cada lance, disfruté la merecida bienvenida popular una mañana clara de septiembre, reafirmé el valor de la constancia por muy duro que la vida golpeé y lo menos que podía hacer era contarlo a fin de que se enteren también del otro lado de la acera.

Similares demostraciones de cariño callejero recibieron los demás participantes en la olimpiada recién finalizada, ganaran o no medallas. La gente quería premiar el valor, y así lo hizo sin que importaran edades ni creencias.

En medio de una crisis que se extiende sin salida a la vista, que desmotiva hasta quienes se dicen duros, Cuba llevó 21 atletas a los Paralímpicos de París y obtuvo 10 medallas, de oro seis de ellas.

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