Bloqueo a Cuba: justificaciones y heridas que no sanan

Manuel Juan Somoza/La Habana

De tanto hablar, denunciar, usarlo como propaganda o justificación y sufrirlo durante más de 60 años, el bloqueo-embargo de Estados Unidos a Cuba ha devenido tema que suelen minimizar por recurrente los medios internacionales, hasta darle algún destaque durante los debates en la ONU.

Cada año, la noticia radica en reseñar o comentar cuántos países votaron por eliminarlo (187 en 2023) y cuáles se expresaron a favor de mantenerlo (EU e Israel en la misma sesión de la Asamblea General).

Sin embargo, en la isla ese amasijo de sanciones es como una navaja afilada, oculta a la vista, que hiere minuto a minuto sin distinción de edad, sexo o preferencias políticas.

Lo sufren hasta quienes se esfuerzan en darle marcha atrás al reloj de la historia nacional, sin escatimar agradecimiento al apoyo norteño, ese que suele vender el bloqueo al mundo como respaldo a “la reinstauración de la democracia en Cuba”.

Cuando falta un medicamento clave

Hace muy pocos días, conmovió hasta las entrañas la voz suave, tierna, de una madre joven que junto a su hijo enfermo con pronóstico reservado en una sala de hospital público, se esperanzaba porque “algún día los dos países -dijo -puedan vivir normal”.

Normalidad que para ella implica la eventualidad de que el hospital donde vive su hijo desde hace meses pueda acceder al medicamento “Made in USA” que lo haría trascender.

“Ante la imposibilidad de adquirirlo por el bloqueo hemos tenido que acudir a líneas alternativas y somos optimistas, aunque el riesgo se mantiene”, comentó la doctora del niño.

No, no es una excepción, es consecuencia de esa práctica sostenida por demócratas y republicanos desde el Norte de manera silenciosa, como para que nadie se entere del alcance del daño que origina.

Cuba tiene una industria capaz de abastecer los medicamentos básicos que demanda el mercado nacional. Sin embargo, los tumultos en las farmacias son de apaga y vámonos cada mes por las dificultades, a veces insalvables, en conseguir y hasta pagar las materias primas que requieren tales producciones.

Justificaciones

Y también es cierto que a lo interno, el bloqueo es la justificación preferida de los ineptos que deciden políticas, producciones y servicios, en un país que arrastra desde hace demasiadas décadas un andamiaje improductivo y caótico.

Hasta azúcar importa esta aldea otrora productora mundial. ¡Increíble, pero igualmente cierto!

Coincido con la pregunta que se han hecho otros. ¿Cuánto no habría sido capaz de hacer este país sin sanciones o bloqueo? Y sospecho que quizá por anticipar la respuesta, esa guerra es mantenida. Los que mandan en el mundo no admiten otras maneras de organizar la vida.

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