Sobre apuntes para un debate y el llamado a otra revolución en Cuba

Manuel Juan Somoza/La Habana

Por azar, los temas enunciados en el título y publicados en este blog: “APUNTES PARA UN DEBATE SOBRE LIBERTAD, ECONOMIA Y PROGRESO”, así como “SOLO UNA REVOLUCIÓN, SALVA HOY A LA REVOLUCIÓN”, guardan una relación estremecedora.

Ojalá ambas notas sumaran muchos puntos de vista, en momentos en que de este lado de la acera el tiempo y el ánimo solo alcanzan para intentar sobrepasar cada día de una crisis que crece y desgasta. No se piensa en mucho más.

No obstante, regreso a enero de 1959 (triunfo de la revolución) y además de revivir un momento trascendente en la historia nacional, reafirmo que fue un instante irrepetible de libertad y elección individual, al punto de aceptar en mayoría el riesgo de que la Nación desapareciera en hoguera nuclear, tres años después.

Confluyeron entonces sueños, esperanzas, liderazgo y eso que los clásicos denominan “condiciones objetivas”, en el empeño de desmontar un paradigma establecido por medio siglo y meterle el hombro a otro de amplio alcance social, sin saber a ciencia cierta cómo hacerlo.

De ahí parte mi convicción de que en política, economía o en cualquier otro ámbito de la vida, solo la suma de individualidades libres y pensantes permitirá a los humanos seguir alejándonos de las flechas y las cavernas.

Sí, la libertad de decidir es vital, aunque incluso conduzca al desastre. Y para mí desastre sería que volvieran a mandar el dinero y los apellidos, práctica de antaño que renace en la urgencia de sacar al país del hondo hueco en el que se sigue hundiendo.

Una punzante ciatalgia que me tiene a media máquina puede condicionar mi visión.

Sin embargo, hoy no diviso liderazgo cierto, ni horizonte nítido, ni escenarios reales para que la gente opine con entera libertad y sea tomada en cuenta -aunque lo haga en desahogo- y también para que proponga acciones y se sume a enrumbar al país sin renunciar a los sueños del 59, que al menos para mí es la mejor de las esperanzas.

Las susodichas condiciones objetivas sobran con vista a la otra revolución invocada como alternativa en una de las notas que comento.

Pero falta lucidez a fin de continuar la marcha. Apabullan el encartonamiento, el oportunismo, la burocracia, la corrupción y la insistencia en delinearnos oficialmente el futuro desde una especie de divagante burbuja.

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