Los “mipymeros” no son el toti, carecen de culpa.

Por Carlos Batista/Barcelona

La circulación por las calles de La Habana de carros modernos ha despertado reacciones encontradas: unos se alegran y la toman como una señal de prosperidad; otros la rechazan como síntoma del surgimiento de una nueva clase, que se enriquece a su costa.

Se trata de autos de una muy bien conservada segunda mano, importados desde Estados Unidos y adquiridos en dólares por particulares, cuya presencia envejece aún mas a sus bisabuelos “almendrones” o los estoicos ladas soviéticos.

La mayoría de los propietarios son dueños de mini, pequeñas y medianas empresas (mipymes), “mipymeros”, que han ganado protagonismo en los dos últimos años, en la misma medida que la empresa estatal retrocede.

Unas 11.040 mipymes privadas están autorizadas en todo el país, de las cuales alrededor de 1.000 se dedican al comercio y  otras 1.000 están paralizadas por diversas razones. El 75% del total están radicadas en La Habana.

La mayoría son mas o menos eficientes y están supliendo el tremendo déficit de las mas de 19.000 empresas estatales, muchas de las cuales tienen pérdidas, pues solo 268 de ellas acaparan el 80% de las ventas y únicamente 20 son responsable del 80% de los ingresos por exportaciones del país.

Las mipymes, a quién popularmente se culpa de todos los males, como al Toti, importaron el año pasado 1.000 millones de dólares, moneda comprada en la calle, con sus ganancias en pesos cubanos, pues no reciben asignación ni prestamos del gobierno en moneda dura.

Ofensiva, ¿contra quién?

Una reciente ofensiva legal y de control contra esas empresas privadas reportó cierres, decomisos, multas por violaciones de precios establecidos por el gobierno, evasión fiscal y otras acciones consideradas ilegales.

No se logró con ello una bajada de precios ni mejor oferta para la población, todo lo contrario, desaparecieron productos de los estantes, pues no les resulta rentable su venta a esas cotizaciones fijadas, aumentando así el desabastecimiento.

“No hay ninguna cruzada contra ninguna forma de gestión, ni estatal ni privada. Al contrario, la cruzada es contra los ilegales, sea estatal o privado”, aseguró el ministro de Economía, Joaquín Alonso.

Esas acciones de control “confirmaron el arrinconamiento de la actividad privada y del mercado, como parte de medidas estatales para supuestamente corregir distorsiones y reimpulsar la economía”, dijo en X el economista Pedro Monreal.

¿El fantasma del capitalismo?

Parodiando el Manifiesto Comunista, un amigo me decía, “un fantasma recorre Cuba, el fantasma del capitalismo” y los “mipymeros” son la avanzada.

La caída del socialismo real, la desaparición y desintegración de la Unión Soviética y el campo socialista, dejó a Cuba sin referentes, y los sobrevivientes del naufragio han aplicado reformas que han logrado dinamizar su economía y elevar el nivel de vida de su población.

“China y Vietnam no son socialistas, son capitalistas”, me afirmó un joven cubano. Estas midiendo a esos países a partir del modelo soviético- le dije- que se “desmerengó”, según Fidel Castro, y que Cuba, sin embargo, mantiene en esencia, a pesar de probar tímidas reformas que no resultan o no aplicar firmemente lo aprobado incluso en los congresos del Partido Comunista (PCC).

La finalidad del socialismo, nos enseñaron en la Universidad, es “satisfacer las crecientes necesidades materiales y espirituales del hombre”, no mantener dogmas por incapacidad o temor.

“Ningún miedo?”

Un viejo cartel lumínico frente a la embajada de Estados Unidos en La Habana, decía “señores imperialistas no le tenemos absolutamente ningún miedo”.  Me pregunto: ¿Se le podría decir hoy lo mismo a los “mipymeros”?

Para el economista Omar Everleny Pérez, la reciente ofensiva “conlleva a plantearse que tienen detrás esas políticas. Al parecer, una dosis fuerte de ideología; se le teme al peso que puedan alcanzar las mipymes privadas en el mercado, en la comercialización de bienes especialmente, y al surgimiento de una pequeña clase, próspera y pudiente”.

Por su parte, el cantautor Silvio Rodríguez, en una reciente entrevista con el diario argentino Página 12, reproducida por Desde las dos aceras, señaló: “es muy cierto que el llamado socialismo real colapsó hace más de tres décadas y que desde entonces debimos adecuarnos mejor a la nueva realidad”.

Y enfatizó: “se intentaron medidas que fracasaron y también hubo otras a las que, lamentablemente, se les tuvo miedo. En Cuba ha pesado mucho un pensamiento ortodoxo conservador que, en mi criterio, ha contribuido a toda esta crisis”.

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