Se les va el verano a los cubanos de esta acerca

Manuel Juan Somoza/La Habana

El verano en Cuba es calor hiriente, vacaciones masivas y a veces se transforma en conflictos sociales y políticos. La gente sale en desbandada hacia las playas y cada quien busca inventarse un buen tiempo, “llueva, truene o relampagueé”, como se insiste aquí desde hace mucho tiempo.

Y este año, al menos dos pronósticos quedaron sin cumplir.

Pese a seis meses previos de mantenimientos puntuales para disminuirlos, los apagones continuaron en agosto. Por mucho que se haga, se quiera o se prometa para calmar ánimos, las añejas termoeléctricas -base del sistema- no dan más.

Tampoco se reeditaron las manifestaciones de protestas en más de 30 localidades ocurridas en el verano de 2021, con asaltos a unidades móviles de la policía y a comercios. Dejaron el saldo de un muerto y casi mil detenidos. Serían 600 los que aún guardan prisión, en el decir de familiares.

En medio de este verano, se destapó el temor y el vaticinio de nuevas protestas como aquella, porque no ha amainado la crisis y las razones sobran: sanciones y llamamientos a sublevaciones internas desde el Norte, interrupciones del servicio eléctrico, desabastecimiento de agua potable, comercialización a cuenta gotas de alimentos subvencionados, calles repletas de basura sin recoger, son partes de un rosario de penurias

Ruperto, el Oropouche

En las redes sociales y en medios de Miami, el centro de la otra acera, se informó de protestas callejeras en uno u otro lugar de la isla, imposibles de verificar de manera independiente.

La tendencia general fue otra, como si la mayoría de los cubanos se hubiera puesto de acuerdo en pasar lo mejor posible las vacaciones de agosto, con mucho, con poco o casi nada.

Ni siquiera la irrupción del Oropouche, virus expandido por el país, impidió la voluntad de disfrutar y de olvidar, y para restarle dramatismo a la nueva enfermedad, los cubanos apelaron a lo mejor que saben hacer, reírse de su suerte.

Al virus lo nombraron Ruperto por su característica de volver al infestado cuando parecía haberse ido para siempre.

De paso, evocaron a un popular comediante Omar Franco y a Ruperto , su personaje, quien entró en sueño prolongado durante la crisis anterior de los 90 y despertó en medío de la hecatombe actual, por lo que en sus presentaciones iba siempre de una crisis a otra, mientras caminaba con dos pasos hacia adelante y tres para atrás.

El actor se llevó su arte a la otra acerca, otra tendencia de estos tiempos, pero su personaje sigue de este lado.

El lunes 2 de septiembre acaban definitivamente las vacaciones masivas, continuará el agobio y 2,6 millones de estudiantes irán a las aulas sin pagar un centavo por enseñanza y matrícula.

Así de contradictoria y rara es esta acera, también en el verano.

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