Un magistrado del Tribunal Supremo advirtió esta semana a los cubanos que cambiar dólares, euros u otras divisas en la calle, es un delito, que puede conllevar cárcel.
“Toda operación de venta, cesión, transmisión o adquisición de moneda extranjera, o cualquier cambio de monedas nacionales por foráneas, o viceversa”, que no sea en lugares estatales “es ilegal y constituye un delito, en tanto afectan el sistema de la economía”, dijo Jesús García Ruiz, magistrado del Tribunal Supremo.
En un breve artículo publicado el miércoles por el diario oficial Granma, García afirmó que “estas acciones son sancionadas con privación de libertad de dos a cinco años, o multa de quinientas a mil cuotas, o ambas”.
El cambio callejero -compra y venta- es una práctica muy extendida en los últimos años, y que está estrechamente relacionado con la crisis económica que vive el país y el alto proceso inflacionario que sufren los cubanos.
Como referente en estas operaciones, se toma la tasa de cambio informal que cada día publica la plataforma independiente El Toque, que este sábado cotizaba el dólar a 325 pesos; el euro a 335 y el MLC (dólar bancario) a 280 pesos.

El Toque “es un indicador del mercado ilegal”, dijo García y lo acusó de ser una “estrategia” para afectar la economía, generar un impacto negativo en la escala monetaria del país, y el empeoramiento de las condiciones de vida de los cubanos.
Muchos cubanos reciben divisas como remesas familiares y buscan venderlas a esa tasa favorable para enfrentar los precios del mercado de alimentos y transporte.
Otros las compran para emigrar o importar artículos para sus negocios privados, o atesorarlas.
Según el Banco Central, el euro se cotiza a 130.9 pesos para la población, y el dólar a 120 pesos. Pero esas tarifas rigen básicamente para la compra, pues la venta estatal de divisas es muy limitada y por mecanismos engorrosos, lo que resulta nulo para la mayoría de interesados.

“Quienes acuden a estos mecanismos ilícitos para adquirir divisas o para canjear monedas nacionales por las primeras, o a la inversa, además de cometer el delito y ser sancionados penalmente por ello, pierden el dinero comprado, por aplicársele la sanción accesoria de comiso”, advirtió García.
Además -agregó- “en no pocas ocasiones se convierten en víctimas de delitos como el de estafa y los robos con violencia cometidos contra sus personas, sufriendo pérdidas económicas considerables, sin tener derecho a ser resarcidas en el proceso penal”
También “las personas que se arriesgan a entrar a la compra en este mercado ilegal se exponen a ser considerados de un delito de falsificación de moneda”, concluyó.
(Artículo de Granma)


Deja un comentario