Manuel Juan Somoza/ La Habana
Sé que no es noticia. Las redes sociales democratizan la información, cuando cada quien emite su opinión desde el conocimiento, la ignorancia, la moda o el deseo; y al mismo tiempo la prostituyen, al devenir canal de influencia política en uno u otro sentido.
Los resultados de las elecciones en Venezuela son ahora de los asuntos a debate y obviamente la gente lo asume -lo asumimos- a partir de las visiones que tengan del transcurso de la vida en el planeta y de las vivencias personales.

Imposible desde La Habana afirmar que hubo fraude a favor de Maduro como canta la oposición de ultra derecha sin presentar prueba alguna. Exponer con transparencia total y absoluta el resultado de los comicios mesa por mesa, parecería el único recurso para sobrepasar la controversia en curso.
Sin embargo, desde mi óptica, si incluso las autoridades electorales hicieran ese reconteo y este ratificara a Maduro, sospecho que María Corina y Edmundo González seguirán cantando fraude.
Y tengo esa sospecha por una razón sencilla: ha sido así desde que Hugo Chávez cambió el rumbo de ese país y la derecha lo condenó a muerte.
Detrás del fraude se vuelven a alinear quienes abogan por el fin de la revolución en el país suramericano, los jerarcas del Norte, sus gobiernos a fines en la región -hasta el de Perú con un índice de aprobación popular inferior al 10%- los nostálgicos de la Venezuela dependiente del petróleo y de las transnacionales, y hasta quienes bien lejos de ese escenario se rasgan las vestiduras en una especie de moda política e ideológica.
En contra del fraude asumen posición quienes creen -me incluyo- que otro mundo mejor es posible, los gobiernos que defienden esa perspectiva con sus luces y sus sombras, obviamente nada que ver con los jerarcas del Norte, y quienes muy lejos del escenario venezolano no olvidan que desde que comenzó el chavismo allá, nunca ha habido tregua, y han sido hasta quemados vivos quienes en las calles optaron por mantener el cambio revolucionario.
Con total respeto a la opinión adversa, para mí lo que está en juego no es la democracia en Venezuela. Lo que está en juego es la esperanza en otra manera de organizar la vida, en un país donde la mayoría, por poco margen, pero mayoría al fin, optó por el chavismo.
Maduro 5.150.092 votos, para un 51,20%. González (María Corina) 4.445.978 votos, un 44,2%.


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