A 71 años de un asalto a tiros que cambió a Cuba

Manuel Juan Somoza/La Habana

Supe del asalto al cuartel Moncada y del comienzo de la Revolución mucho tiempo después de aquel 26 de julio de 1953, cuando en casa mis viejos escuchaban en sigilo la Radio Rebelde desde la Sierra Maestra y Fidel multiplicaba su leyenda.

Tendría unos 12 años, estudiaba sin sobresaltos en los Hermanos Maristas de La Víbora y vine a darme cuenta de lo que en realidad ocurría en mi país siempre con retraso.

Era de los niños bien, en una escuela para niños bien, cuyos padres pagaban bien, y el recuerdo más vívido que me acompaña de esos años de uñas arrancadas y gentes despedazadas por pensar distinto, fue el asalto al Palacio Presidencial. La Revolución auguraba victoria.

Han pasado 71 años desde que todo comenzó en el Moncada y son varias las generaciones que de aquellos acontecimientos y de lo que vino después, solo saben por la historia, la propaganda o los cuentos de un abuelo.

No obstante, el hecho cierto es que el asalto fracasado, con muchos muertos incluidos, marcó un camino que trajo a la Nación hasta los tiempos turbulentos de este 26 de julio de 2024.

Como cada año desde el triunfo en 1959, el Día de la Rebeldía Nacional -así se nombra la efeméride- es honrado con discursos de combate, metas que se dicen cumplidas, poemas enardecidos y llamados a la unidad de los que piensan igual.

Pero incluso en hora de fiesta, la crisis se ahonda entre acciones gubernamentales que no cuajan, propuestas de cambios desde las ciencias sociales que no toman en cuenta los que mandan, y el regocijo de aquellos que desde el mismo año de la victoria hacen todo lo que tienen a su alcance -y es bastante- para frustrar otra manera de organizar la vida en el país.

Así andan las cosas en horas de recuento, sin que la heroicidad de varias generaciones, ni las promesas nuevas alcancen para ocultar el contradictorio día a día, del que buscan ponerse a salvo miles de cubanos yéndose a cualquier parte.

Siete décadas después del Moncada, Cuba sigue siendo referente de la izquierda mundial y hacer como el avestruz con la cabeza en el hueco para ignorar verdades del acontecer nacional, por muy crueles que ellas sean, equivaldría a otra peligrosa involución.

“Lo fundamental (hoy) es mantener la soberanía del país, la justicia social y encontrar una manera de salir del pantano donde han metido la economía”, considera el doctor en Ciencias Julio Carranza y yo pienso exactamente igual en esta jornada de celebración.

Después se podrá teorizar sobre el socialismo en las condiciones de Cuba, que no son ni las de China ni Vietnam. Ojalá mañana las cosas vayan mejor, pero hoy: ¡Aché, aché para los cubanos!

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