Gobierno cubano busca sobrepasar caos económico

Manuel Juan Somoza/La Habana

De lo expuesto por el primer ministro Manuel Marrero en la Asamblea Nacional (ANPP, Parlamento) me queda algo claro. Es abismal la diferencia entre la operatividad del sector privado y la lentitud del empresariado estatal, “sector principal de la economía”, según lo oficialmente establecido.

Solucionar esa disparidad es uno de los objetivos de una nueva ofensiva gubernamental a fin de “corregir distorsiones para reimpulsar la economía”.

Marrero reconoció que el esfuerzo transcurre por “un camino duro y tortuoso”, y puntualizó que son ocho objetivos generales en los que trabaja el gobierno.

“No se trata de prohibir” el desarrollo del sector privado “sino de ordenarlo”, recalcó.

Si tuviera que sintetizar lo que implican las susodichas distorsiones en el plano empresarial diría que, como tendencia, el sector privado ha hecho lo que la ha dado su reverendísima gana para multiplicar ganancias, y el estatal -debe aportar el 80% del PIB-, salvo contadas excepciones, sigue levitando entre improductividad y desidia.

Por supuesto que no hay país que pueda avanzar en tal desorden, si además vive bajo sanciones permanente desde el Norte. Era inevitable rectificar el tiro, una vez más. Y yo me pregunto, ¿con quién?

¿Con los mismos funcionarios incapaces de evitar el actual caos? Imposible importar talentos, ya es suficientemente indigno con tener que comprar azúcar en otras partes para cubrir la demanda nacional.

La décima elogiosa

Siempre me pareció coherente la descentralización y entrega de facultades a los municipios. No obstante, ¿están preparadas las asambleas municipales para asumir ese cambio?

De lo escuchado en la ANPP, infiero que les falta mucho.

Soy de los que piensa que entre los problemas estructurales que arrastra este país, figura la manera de elegir los candidatos a la ANPP -poco menos del 50% del total de bancas- a partir de esas síntesis biográficas que solo reflejan el compromiso político del propuesto.

No hay manera de conocer si el candidato tiene madera de líder y tampoco cómo entiende los retos de hoy y su manera de proponer soluciones.

Después de que el presidente Miguel Díaz-Canel hiciera en la ANPP una intervención profunda, coloquial y tensa de los problemas del país, escuché a un delegado pedir la palabra para decir una décima elogiosa.

Y me dije: “madre mía, ¿qué es esto?  ¿No sería mejor que ese diputado electo fuera a ” Palmas y Cañas” (programa televisivo de música campesina) para recitar sus rimas, y no en el parlamento en un momento tan dramático como el que corre?

Vuelve entonces al inconmovible factor tiempo y el desgaste ciudadano. Todo indica que este año volverán a ser 200 mil los cubanos que se vayan desencantados del país.

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