¿Nueva ofensiva revolucionaria?

Por Carlos Batista/Barcelona

Una verdadera campaña legislativa y de control e inspección, se desarrolló en Cuba el pasado fin de semana con los negocios privados en la mirilla, “para corregir distorsiones y reimpulsar la economía en el año 2024”, según la explicación oficial que parece ignorar los llamados de economistas, que piden no reeditar la ofensiva revolucionaria de 1968.

El Consejo de Estado, con la presencia del presidente Miguel Díaz-Canel y el primer ministro, Manuel Marrero, aprobó seis decretos leyes que, según el diario oficial Granma, “en esencia, con estos decretos leyes se continúa avanzando en el camino correcto, dirigido a reordenar el trabajo y perfeccionarlo, para que todas las formas de gestión tributen al desarrollo económico y social del país”.

Por su parte, el Ministerio de Finanzas y Precios (MFP) realizó 11.891 inspecciones para comprobar el cumplimiento de los precios minoristas de seis productos, que fueron “topados” (establecer el límite máximo) , la semana pasada.

El ministro Vladimir Regueiro dijo a Granma que “estos ejercicios abarcaron la totalidad del país, y en los establecimientos visitados también se comprobaron otras regulaciones de pago de aportes al Presupuesto, registro comercial, canales de pago digital, condición de contratación de personal, entre otros”.

Se detectaron 4.954 violaciones, ante lo que se impusieron 4.332 multas, por un valor superior a los 13 millones de pesos.

“En adición a las multas impuestas, se aplicaron 354 ventas forzosas –187 en La Habana–, 53 retiros temporales de autorización del funcionamiento del establecimiento, y 21 decomisos, mayoritariamente a quienes ejercían de forma ilegal”, informó Granma.

La campaña hace recordar la llamada Ofensiva Revolucionaria, que encabezada por Fidel Castro en 1968, confiscó todos los pequeños negocios privados en la isla. Entre 1959 y 1963, el Gobierno Revolucionario ya había nacionalizado toda la gran empresa privada nacional y extranjera, de manera que, después de la ofensiva del 1968, toda la economía cubana fue estatal.

Según reportes de prensa de la época, se confiscaron 55.636 pequeños negocios, entre ellos 11.878 bodegas, 3.130 carnicerías, 3.198 bares, 8.101 puestos de fritas, restaurantes, cafeterías, 6.653lavanderías, 3.643 barberías, 1 .188 reparadoras del calzado, 4.544 talleres automotrices y 1.598 talleres de artesanía y 3.345 carpinterías.

El inequívoco reconocimiento del error fue el restablecimiento del trabajo por cuenta propia y de la pequeña empresa privada en este siglo, para tratar de encarar la crisis económica.

“Ya andan por ahí algunos trasnochados, articulistas de medios oficiales, invocando la ofensiva revolucionaria del 68. Si esta esquizofrénica cacería que comienza a articularse no se neutraliza desde las máximas autoridades, el ‘todos contra todos’ va camino a ser decretado”, advirtió la semana pasada el economista Oscar Fernández, en su cuenta de Facebook, en un post muy difundido en las redes y publicados por este blog.

“Ojalá que al menos entre algunos de los que deciden, prevalezca el sentido común por sobre la ponzoña que poco a poco se quiere apoderar de este país”, añadió.

Por su parte, el veterano y respetado Joaquín Benavides, que ocupó varios importantes cargos económicos bajo el mando de Fidel Castro, llamó a no repetir el mismo error.

“Soy testigo histórico de cómo se fraguó, e incluso ejecutó, el enorme error del 68. Y fue la falta de rigor teórico quien nos llevó a eso. Pero solamente los hombres, aunque seamos bien intencionados tropezamos dos veces con la misma piedra”, dijo.

Y alertó: “pudiéramos estar al tropezar de nuevo. En la práctica el Gobierno está reconociendo la autoría de este error. Es de esperar que tenga la valentía de evitarlo. Las próximas generaciones de cubanos se lo agradecerán”.

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