El fútbol y el béisbol abren una especie de enorme paraguas sobre Cuba

Manuel Juan Somoza/La Habana

Un esfuerzo de la televisión estatal que se supone grande en tiempos de crisis económica y desidia, permitió a los cubanos de esta acera seguir todos los partidos de las copas de fútbol de Europa y América, y al unísono la recta final del campeonato nacional de béisbol.

Y es que los isleños, gentes apasionadas y amantes del deporte por naturaleza donde quiera que estén, con crisis o sin ella, buscan siempre mantenerse al día en casi todas las disciplinas que en el mundo hacen ganar millones y millones a buena parte de las federaciones internacionales.

La de fútbol, por ejemplo, es una especie de Estado que en Alemania organizó a la perfección la copa europea y en Estados Unidos dejó bastante que desear, con el bochorno organizativo del último partido Argentina-Colombia, en esa ciudad sin atractivo urbano alguno que es Miami.

Los de este lado disfrutaron pese a todo, aunque no fueron pocos quienes padecieron la inconstancia del servicio eléctrico.

Los de allá, me consta, también lo hicieron, siguiendo incluso por Internet las peripecias de “Industriales”, el equipo más controvertido del béisbol local, en pelea a muerte con los “Vegueros” de Pinar del Río, en serie igualada desde el domingo 14 de julio.

El último mensaje de voz del Juank, el único niño de mis cinco nietos, sobre el dilatado partido final de Argentina-Colombia, me llegó de Miami  al despuntar la madrugada del lunes. Vivian y yo decidimos irnos a dormir al comenzar el tiempo agregado, no soportamos tanta desorganización y un juego que tampoco convencía.

Ella y yo somos seguidores de Argentina y nunca olvidamos las emociones del último mundial con un Messi activo. Quizá por herencia familiar o tendencia extendida en la isla, la albiceleste es también el equipo de mis hijos y mis nietos.

El que está por llegar este mes se llamará Thiago y ya ustedes supondrán por qué.

Dejo a los que saben el balance de estas copas. A mí me convenció la España roja y me quedé con ganas de disfrutar más de la Argentina. No obstante respeto total y admiración por Di María.

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