Manuel Juan Somoza/La Habana
“Cuba no será impactada directamente por Beryl, pero estará atenta”, tituló en portada el diario nacional Granma, mientras el primer huracán de la temporada golpeaba tangencialmente el miércoles a Jamaica, tras dejar en caos a las islas caribeñas de Granada y San Vicente y las Granadinas.
Con vientos sostenidos de hasta 230 kilómetros por hora, categoría 4 en la escala Saffir-Simpson de cinco, capaces de voltear a un auto de paseo y liquidar frágiles techos y paredes, el ciclón se desplaza en dirección a Yucatán.
Según informes preliminares, el fenómeno hidro-meteorológico causó tres muertos en Granada y Carriacou, uno en San Vicente y las Granadinas y tres en Venezuela, además de provocar grandes daños materiales por inundaciones, caídas de árboles y del tendido eléctrico
El centro de Beryl se mueve por el Mar Caribe central y después de golpear a Jamaica se desplazará hacia las Islas Caimán en la noche o temprano el jueves, y el viernes continuaría con rumbo a la península mexicana de Yucatán, de acuerdo con los pronósticos de meteorólogos cubanos.
Su desplazamiento por los mares al sur del oriente cubano, “provocará marejadas en ambas costas de nuestro archipiélago, las que, desde horas de la tarde del miércoles, serán fuertes, con inundaciones costeras de ligeras a moderadas”, dijo el máster en Ciencias Elier Pila, especialista principal del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología.
Añadió que, “debido a la influencia de las bandas más externas asociadas a la circulación de este intenso organismo ciclónico tropical, al final de la tarde y en la noche las precipitaciones pueden extenderse hacia el sur de la región central, donde no se descarta que lleguen a ser fuertes”
“También -puntualizó- los vientos pueden alcanzar velocidades sostenidas de entre 40 y 55 kilómetros por hora, superiores en rachas”.
Meteorólogos cubanos esperan que la mayor isla del Caribe pueda será afectada este año “al menos, por un huracán”
Ian fue último de estos vendavales que golpeo a Cuba en 2022 y hasta mayo pasado más de 40 mil casas esperaban reparación en la occidental provincia de Pinar del Río, blanco principal de aquel ciclón. En esa región, afectó a unas 100 mil viviendas.


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