Carlos Batista/ Barcelona
Visto desde La Habana, Miami o Madrid, Canadá parece un gran congelador, amable, seguro y acogedor, pero muy frío.
Puestos a emigrar y buscando un buen destino, Canadá seduce a los cubanos a primera vista: cerca, desarrollado, con planes para emigrantes, una buena calidad de vida.
Y los canadienses? Unos rubios simpáticos y tranquilos, que cada año llegan por miles a Cuba como turistas, buscando sol y playa.
Aunque esa imagen está cambiando: el turista canadiense que murió en marzo en Varadero de un infarto y cuyo cadáver fue enviado por error a Moscú, era Faraj Allah Jarjour , un sirio de 68 años que emigró de su país por la guerra.
En julio-agosto de 1999 formé parte de un equipo de prensa para cubrir los Juegos Panamericanos de Winnipeg, a cientos de kilómetros del mar. Al finalizar la competencia de remos y canotaje, recorrimos en auto el enorme lago donde se celebró.
En una orilla distante, entre el barro espeso, vi cientos de bañistas felices, pero añorando el distante mar. Comprendí entonces porque decenas de miles vuelan cada año a Cuba, a sus playas.
“Más allá de las enormes diferencias culturales, lo peor para mí son los inviernos”, dice Zaira, una académica de 40 años, 13 de ellos viviendo en Canadá, donde se ha labrado un sólido camino profesional.
Son “largos meses en que hay que permanecer la mayor parte del tiempo en interiores, vistiendo ropa abrigada, sin ver el verde de las hojas o el azul del cielo, todos los días”, añadió con resignación, pero sin arrepentimiento.
En el largo invierno, los termómetros descienden hasta menos 35 grados C. El récord es de menos 40,6 grados C.
“Además del clima, que en dependencia del lugar en Canadá puede ser bastante extremo para un cubano, creo que los retos más grandes son el silencio y la soledad”, dice Freddy Monasterio, un profesor, investigador y administrador de proyectos musicales, de 41 años,12 de ellos en Canadá.
Según cifras oficiales, en Canadá viven 19.500 cubanos, que se concentran en varias grandes ciudades: Toronto, Montreal, Quebec, Edmonton, Calgary y Vancouver.
En una población de 41 millones de personas, 8 millones son emigrados (20%) provenientes de América Latina, Africa, Medio Oriente, Asia, además de 130 comunidades indígenas autóctonas. Los cubanos son un puñado disperso, aunque hay formas y fórmulas de contacto, según cuentan.
Un buen lugar
En contraste con Estados Unidos o América Latina, donde se afincan la mayoría de los cubanos emigrantes, Canadá es “un lugar relativamente seguro, donde las necesidades de base están cubiertas para una gran mayoría de los ciudadanos” dice Zaira.
Y es además un “espacio, para pensar, para sanar, para aprender, para reinventarse, para ser escuchado, para recordar, olvidar y reaprender. Hay una cultura de inmigración, programas de apoyo a los inmigrantes”, enfatiza Freddy.
Otro de los frenos para los cubanos son los idiomas: si quieres abrirte paso, hay que hablar inglés y francés.
“También es muy complejo y agotador tener que manejarse personal y profesionalmente en dos idiomas extranjeros: inglés y francés”, asegura Zaira,
Cuenta que “mi diáspora a Montreal (Quebec) como profesora en 2019 fue más difícil que mi desplazamiento inicial a Ontario como estudiante en 2011 porque podía comunicarme mejor en inglés que en francés y el manejo del idioma es un aspecto fundamental de la integración”.
Igualmente importante es la cultura corporativa. “Es difícil adaptarse a la cultura corporativa, entender cómo funciona la economía fuera de Cuba, y toma tiempo entender con verdadera empatía otras culturas que coexisten acá”, añade Freddy.
Quizás por eso, la preparación cultural y técnica sea un factor determinante para el éxito migratorio a Canadá. Según se cuenta, a inicios de siglo se formó una “cadena” entre estudiantes de Matemática y Cibernética de la Universidad de La Habana.
El primer graduado que emigró encontró empleo y ubicación favorable, y depositó dinero y referencias para el próximo. Y así se repitió varias veces.
En esas circunstancias, los cubanos tratan de romper la soledad y encontrarse, cuando pueden.
La sala Roumaine, de Montreal, convocó a fines de junio al Festival Internacional “Cubaneando” 2024, con la presencia del ex Van Van Mayito Rivera.
En Toronto, el ya famoso Lula Lounge acoge a los cubanos con música, comida y coctelería de la isla.
Algunos se alistan en las Asociaciones de Cubanos residentes en Canadá, que en ciertos casos brindan ayuda y apoyo a recién llegados “inspirados en el amor, respeto e interés de preservar nuestra cultura nacional”, según el mensaje que divulgan en las redes.


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