Para no botar el sofá (canción editorial)



Silvio Rodríguez

Qué feos se ven los cuadrados

queriendo imponer su patrón,

en nombre de lo inmaculado

y de una sagrada razón.

Sofismas, le llaman algunos;

paquetes decimos acá.

Y yo, que no creo en ninguno,

les veo botar el sofá.

“Silencio, porque llega el lobo

y te devora;

el enemigo acecha todo

y a toda hora.”

Y mientras se imaginan majos

de la conciencia,

la realidad es un relajo

de ineficiencia.

La juventud se fuga en masa

y ellos se alteran

porque una boca no es de raza

o de su acera.

Y, como el conyugue burlado,

una mañana

tiran lo menos complicado

por la ventana.

Qué poco favor a las luces,

qué inútil y amargo disfraz,

mientras lo prohibido seduce

sin tener que usar antifaz.

No quiero el abrazo con horma

ni el  beso como obligación,

no quiero que vicios y dogmas

dispongan en mi corazón.

Los vi truncar publicaciones

inteligentes

y descalificar canciones

por diferentes.

Los vi cebando las hogueras

de la homofobia,

en nombre de falsas banderas

y tristes glorias.

Los vi, confiados y seguros

lanzando dardos,

aparentando jugar duro

pero a resguardo.

Los vi, y no es que lo quisiera

o lo buscara;

los vi en el parto de una era

que se alargaba.

Para pronunciar el nosotros,

para completar la unidad,

habrá que contar con el otro

las luces y la oscuridad.

Es grande el camino que falta

y mucho lo por corregir.

La vara, cada vez más alta,

invita a volar y a seguir.

(Tomado de Segunda Cita)

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