La urgencia del consenso en la tozuda realidad cubana

Manuel Juan Somoza/La Habana

Una oportuna entrevista de Milena Recio al profesor Juan Triana sobre la zigzagueante marcha de la economía nacional, publicada en ONCUBA y reproducida en este blog, me lleva a dos preguntas.

 ¿Urge un nuevo consenso nacional en el empeño de sacar a la Nación del hueco en que se hunde?, ¿urge redireccionar la reforma iniciada hace unos 30 años ante la generalizada percepción de que hoy son más las sombras que las luces?

En un análisis comprensible incluso para quienes se enredan en las cuentas, Triana desmenuza desde el especulativo mercado cambiario informal, sus eventuales causas, “consecuencias para todos” y posibles soluciones, hasta las alternativas a lo que Recio califica de “economía partida en pedazos”.

“La reforma pasa por consensos políticos. Tuvimos documentos que guiaron la reforma hasta el año 2017. Pero de 2018 para acá la economía cambió. Cambió Cuba y el mundo. Y esos documentos, a mi juicio, se han quedado relativamente detrás de la realidad”, opina el profesor.

Y por asociación de ideas, yo di un salto hasta aquella reunión del presidente Díaz-Canel con periodistas cubanos, donde varios de los convocados dijeron verdades tan duras como ciertas.

“… si yo hubiera nacido en el 2000 mis vivencias de la revolución serían otras,” dijo alguien en aquella reunión sin continuidad realizada en 2021, en alusión a esas generaciones nacidas después de lo crisis de los 90 que hoy son protagonistas crean o no en las consignas oficiales.

“… a una prensa no creíble, un gobierno no creíble”, se escuchó decir a otra participante, y yo supuse que aquel no sería un intercambio más, que vendrían encuentros con economistas y gentes de pensamiento con visiones diferentes de la oficial y el mismo interés de evitar el neoliberalismo, que en el caso de Cuba sería más salvaje que el de Milei en Argentina.

Pero hasta donde sé, no hubo continuidad en ese sentido, los incómodos quedaron fuera de las reuniones con los que mandan y en el momento que vivimos sumar más que restar urge tanto como aunar y fortalecer esa economía “partida en pedazos” que retuerce el bolsillo y la esperanza.

A salvar la Nación por la vía de la independencia y la soberanía NUNCA vendrán los que odian del otro lado de la acera; nunca se sumarán los que desde aquí hacen política con las desesperanzas.

“Sigo creyendo -dijo Triana en la entrevista- en que el cubano tiene una capacidad enorme, no solo de sobrevivir, sino de reinventarse todos los días (…) Y hay que apoyarse en esa capacidad enorme del cubano. Hay que darle confianza al cubano, dejarlo hacer. Y para eso hace falta, lógicamente, normas”.

A mi entender somos muchos los que compartimos ese criterio del profesor, incluidos los incómodos. Entonces, en alguno momento de esta dura y decisiva cuesta arriba habrá que sumar más que restar. No existe otra manera de alcanzar el consenso que urge ante nuestra realidad tozuda.

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