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Julio Carranza
En este proceso siempre inciden una gran diversidad de factores, unos objetivos (los principales) y también psicológicos.
Obvio que la tasa de “el toque” tiene un componente especulativo, pero no es eso lo que define esencialmente su nivel, su nivel (pesos más o pesos menos) está determinado por la muy difícil y complicada situación de la economía cubana actualmente.
El estado ni controla ni regula el mercado cambiario porque no participa en el, ni el estado central a través del banco ni las más de 2000 empresas estatales. De esa manera es imposible que ponga bajo control ese mecanismo. Sube y baja por otras razones y coyunturas, son movimientos inestables que en pocos días pueden variar en una dirección o en otra, aun cuando las variaciones no sean muy significativas. Por eso su impacto en los precios relativos no es ni inmediato ni estable.
Hay que tener en cuenta que se trata de un proceso de oferta y demanda y en ese sector esta no es infinita, quiere decir tiene un techo y como muchos suponíamos ya estaba llegando a precios más allá de los que el mercado puede aguantar en estos momentos (eso puede variar muy pronto en una coyuntura tan volátil como la actual), más allá de lo que la gente de “el Toque” pueda o no querer.
El problema es de la máxima urgencia, ese mercado paralelo existe y es dinámico porque hay una parte muy importante de la economía (mipymes) que no pueden cerrar su ciclo sino pasan por ese mercado. También por las necesidades de esa parte menor de la población que obtiene dólares por alguna vía.
La tasa oficial de cambio es también especulativa (a la baja), ósea tampoco se acerca a la tasa de equilibrio.
El argumento fundamental de los que aseguran (cómo en un trabajo que salió hace poco en el blog Cuba y la Economía) que el
Estado no puede entrar en ese mercado es que porque no tiene reservas, se trata de un argumento muy, muy cuestionable: dos observaciones:
1-cierto que apenas hay reservas, pero de las divisas disponible sería esencial dedicar una parte a regular ese mercado porque es fundamental, una prioridad que tiene que ver con todo, en primer lugar con la inflación que, cómo sabemos, tiene implicaciones sociales y políticas tremendas. Basta ver el nivel de inversiones en turismo (y no es la única opción) para saber que de algún lado se podrían obtener recursos mínimos necesarios para actuar en el mercado cambiario y regularlo.
2- claro que esto es casi un “imposible” cómo una medida aislada, tiene que ser parte de un programa integral de reforma de la economía, el cual venimos reclamando y proponiendo hace años y no avanza en serio.
El Presidente acaba de hablar de un plan de estabilización macroeconómica de aquí al 2030 (ver entrevista reciente con Ignacio Ramonet), sin una explicación clara de a qué se refería exactamente, parece un plazo inmenso, insistimos en que el tiempo es una variable crítica!
Luego hay otros factores como las nuevas operaciones anunciadas por Western Union y las expectativas y confusiones que podría levantar, etc, todo influye, pero lo fundamental es lo que expresé arriba, es mi consideración breve al respecto.
(Tomado del Facebook de Julio Carranza)


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