Manuel Juan Somoza/La Habana
La noticia corrió por whatsapp y saltó de boca en boca, la reina de las viandas había llegado por segunda vez al barrio y hasta quienes se mueven con bastones y muletas partieron a su encuentro.
Vivian, editora literaria de 69 años, dejó a un lado su habitual trabajo on line, llegó a las 7 de la mañana al tumulto desparramado frente a la placita y dos horas después realizó la compra. ¡Un récord!
Ella completó las ocho libras por persona que se distribuyen a precios subvencionados por Libreta de Abastecimiento (de racionamiento) y fue tan feliz como un suspiro. Había logrado el objetivo principal del día, compró para su familia reducida a dos bocas 10 libras en 110 pesos.
“¿Cuándo volverá?”, preguntó al dependiente ya que estas cosechas en la isla cubren poco tiempo, pero la respuesta llegó difusa: “Ni idea”.
Así es la cotidianidad en este país cercado desde el Norte por ir contra corriente e incapaz de hacer producir sus tierras para llevar comida al plato en cantidades suficientes. Es posible que este año, como los anteriores, haya que importar azúcar.
Igual ocurre con las medicinas, la gasolina y hasta el pan. Y de ese día a día que desgasta, escapan pocos.
Están los que ostentan altos cargos y no se les ve en las colas, tienen el suministro garantizado para que no pierdan el tiempo y resuelvan los problemas de la Nación, y cuentan quienes todavía no se enteran de la crisis que padece el país y disponen de los 100 pesos que cuesta una libra del tubérculo en el predominante e insensible mercado negro.
Todo el mundo sabe en Cuba que la papa que se vende de manera informal sale de predios estatales, esa es una constante que se arrastra desde hace más de medio siglo, y sigue ahí.
Algún día, suponen los optimistas, “comerse una buena ración de papas fritas aquí será normal”. Pero de momento habrá que conformarse o no, quién puede saberlo, con lo poco que se importa o se saca de la tierra.
El 23 de abril, el oficial diario Granma tituló en portada: “La Distribución de los productos de la canasta familiar normada se recupera gradualmente”.
Agregó que “más de 42 mil toneladas de los diferentes productos que se entregan como parte de la canasta familiar normada (La libreta) han sido distribuidos hasta la fecha, en la que están incluidos los pendientes desde enero hasta abril”, aunque cada vez son menos los que se conforman con noticias de este corte.


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