Fernando Pérez: “la libertad de expresión es libre o no es libertad”

Por Carlos Batista/Barcelona

 A sus 79 años y con una sólida obra que lo ubica entre los mejores cineastas cubanos, Fernando Pérez pone todo su saber e influencia en contra de la censura y en favor de la libertad de creación en la Cuba actual, según refleja en una entrevista en el primer número de la revista independiente Alterna.

“Pero para que un cine y una sociedad evolucionen libremente no puede haber censuras ni exclusiones”, asegura Pérez y sostiene que “las ideas se discuten, no se imponen. Nunca el destierro y la exclusión podrán sustituir al derecho universal de pensar libremente.”

Pérez dirigió la muestra de Cine Joven, ha estado entre las figuras prominentes del grupo de cineastas que trató de sostener diálogos con el ICAIC desde el 2013, devenido Asamblea de Cineastas en 2023, y se ofreció como mediador entre los artistas que protestaron frente al ministerio de Cultura el 27 de noviembre de 2020.

El entrevistador, el conocido y popular actor Luis Alberto García ve a Fernando así: “Rechaza de plano asumir roles de gurú o líder (me consta que nunca se le posado una paloma en el hombro), pero como exuda una portentosa mezcla de talento y bonhomía, ha terminado ganándose legiones de adeptos y cómplices de sobra”.

Pérez asegura que “cuando en varias ocasiones he afirmado que ‘la libertad de expresión es libre o no es libertad’ no creo que esté simplificando un concepto. Por el contrario, estoy tratando de sustentar la naturaleza libre del yo frente a cualquier circunstancia reductora, porque en la creación cinematográfica, como en toda creación artística, la libertad es la única vía; la sinceridad, el único modo; el ejercicio del criterio propio, el único alimento”.

Su entrada en el ICAIC en 1962 como mensajero “marcó en mi vida el inicio de una relación que ha sido formativa, creadora, política y sobre todo, emocional”.

Pero ya en este siglo “mientras el Instituto se mantenía cada vez más hipotecado en dependencias estructurales incompatibles con la atipicidad del cine como industria (…) perdió su dinámica que, al mismo tiempo y orgánicamente, encontraba su cauce en las corrientes fluidas del cine independiente”

Añade que “con el tiempo he aceptado que la historia (y la vida) no van en línea ascendente, sino en espiral y cada nuevo anillo acrece y dimensiona las mismas ideas y emociones que nos han forjado. Miro hacia atrás sin ira y siento que en este nuevo espacio que la Asamblea de Cineastas Cubanos aspira a crear podría (podríamos) encontrar ese ICAIC (renovado, distinto y autónomo) que vive en mi recuerdo.”.

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