La barrera catalana frena a cubanos

Carlos Batista /Barcelona

Es muy difícil que un cubano se resista a los encantos de Barcelona y no sucumba ante la ciudad condal. Sin embargo, sólo el 5% de los emigrados de la isla a España, reside en Cataluña.

Según cifras oficiales, de los 200 mil cubanos asentados legalmente en España, sólo 10 mil viven en Cataluña, el 0,76% de los extranjeros que residen en esta autonomía, encabezados por marroquíes, rumanos, italianos, colombianos y chinos.

Los cubanos, según las estadísticas, prefieren asentarse en Islas Canarias, Madrid, Andalucía y otras regiones.

“La gente, cuando emigra, muchas veces va a sitios donde hay familia o conocidos, así que cierta masa crítica es necesaria para atraer más”, dijo a Desde las Dos Aceras (DDA) Mauricio, un cibernético de 43 años, residente en Cataluña.

                   “Dame un catalán”

En una antológica canción, muy popular en Cuba, Joaquín Sabina dice a través de un personaje: “cuando quiero un socio para los negocios, dame un catalán.

Y subraya: “gente más decente no voy a encontrar”.

Los catalanes fueron minoría entre los españoles que llegaron a Cuba a “hacer las Américas”, antes de la independencia de la isla, en 1902, o incluso en una fuerte emigración de canarios, andaluces y gallegos, en las primeras décadas del siglo XX.

Sin embargo, los catalanes dejaron una muy fuerte huella en la fabricación de ron y tabaco, en la banca y en la coctelería cubana, que por estos tiempos anda cumpliendo un siglo.

El catalán “Constante» (Constantino Ribalaigua), primero dependiente y después dueño de El Floridita, es uno de los grandes maestros de esa coctelería.

La nostalgia por Cataluña, o por La Habana, según la posición del autor, quedó plasmada en las Habaneras, un ritmo musical que todavía bailan los adultos mayores catalanes en las plazas durante días festivos y que los cubanos rescataron en 1985 con un festival anual que aún perdura.

   Idioma y carácter

Jennifer (33) y Vanessa (40) son dos profesionales cubanas, casadas con catalanes, hablan su idioma.

“Somos menos aquí por el idioma y la cultura (que determina) la manera de ser de los catalanes”, dice Jennifer a DDA.

“Son más serios, formales y reservados” que los cubanos, que siempre se muestran “más desenfadados, alegres y espontáneos”, añade.

Ese estereotipo de los cubanos “no se ve como algo positivo en muchos de los casos, es como si les restara seriedad y genera desconfianza ante el trabajo”.

El intento de los cubanos de parecer desenfadados y simpáticos, está compulsado por su sociedad. Un viejo refrán apostilla: “en el Caribe se puede ser cualquier cosa, menos pesao” y en una pared de l a Bodeguita del Medio reza hace décadas una advertencia: “cargue con su pesao”.

Es cierto que Barcelona es actualmente la ciudad más cara de España, y esto es un punto en contra para los emigrantes. Los miles de turistas que inundan esa ciudad, encarecen la vida y pone los alquileres por las nubes.

Es más difícil en Cataluña conseguir un empleo “en negro” (ilegal, sin papeles) que en otros puntos de la península.

Vanessa apunta que el idioma, aunque también se habla  castellano, es una barrera para los cubanos.  Todos los letreros públicos están en catalán y es necesario ese idioma para un buen desarrollo laboral. Algo parecido sucede en el País Vasco.

Pero también “es difícil entrar en los círculos sociales catalanes: excepto en algunos casos, suelen conservar grupos de amigos de hace mucho tiempo, a los que es complejo entrar”, dice Vanessa.

   Influye igualmente que la comunidad latina sea mayor en otros lados, como en Madrid, lo que implica que “la red de apoyo emocional y práctica, es más grande fuera de aquí”, agrega.  

“Sobre la forma de ser de la gente, la verdad es que yo no he notado una diferencia apreciable con Madrid, donde vivimos 12 años, hay gente de muchos tipos   y por supuesto, no es igual que en Cuba”, dice Mauricio, casado con una cubana con la cual tiene una niña española.

Pero hay un secreto, coinciden todos: si rompes la barrera catalana y entras, no te vas nunca.

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