Carlos Batista /Barcelona
Mi jersey de cuello alto ha tenido el éxito de la singularidad en este invierno recién finalizado en Barcelona.
Lo traje de Cuba, donde se llama pulóver de mangas largas y cuello de tortuga, y dormía hace más de tres décadas en una gaveta, pues no hacia suficiente frío para usarlo.
Lo compré en la República Democrática Alemana en el invierno de 1987, en el trayecto hacia Polonia, donde había sido nombrado corresponsal de Prensa Latina.
El día de la compra, como tenía tiempo, me fui a caminar por Berlín y marché frente al famoso muro de separaba la capital comunista de Berlín Occidental.
Llegué hasta las inmediaciones de la Puerta de Brandeburgo.
En Polonia pude usar poco tiempo mi Jersey de rombos marrones y beige. Hice una entrevista a Tad Schultz, quien acababa de publicar en Estados Unidos su polémica biografía de Fidel Castro.
A los jefes de entonces no le gustó algo de la entrevista, y a los pocos meses yo estaba de regreso en La Habana, con mi pulóver alemán democrático, después de cubrir la histórica visita del papa polaco Juan Pablo II (Karol Wojtyla) a su país.
Inmutable, desde La Habana mi abrigo alemán democrático cambió de origen: el 9 de noviembre de 1989 cayó el muro de Berlín, un año después desapareció la RDA y la URSS, con todo el socialismo real.
Después del papa polaco hubo uno alemán y ahora Francisco es argentino.
En Cuba, Fidel Castro enfermó en 2006 y murió en 2016. Su hermano Raúl, que lo sustituyó, se jubiló y dio paso a Miguel Díaz-Canel.
La revolución “ha pretendido, contra toda lógica dialéctica, que sigamos viviendo para siempre en una especie de lapso histórico detenido o, al menos, que se debe mover hacia el fin de los tiempos por un carril ya determinado”, escribió en un reciente artículo Leonardo Padura, el mejor novelista de mi generación.
Lo reprodujo en su blog Silvio Rodríguez, el mejor poeta y trovador también de mi generación, en un gesto afirmativo.
“Y es que en Cuba, a través de una continuidad legal y constitucionalmente establecida, se ha refrendado que el sistema socialista llegó al país para quedarse, por los siglos de los siglos”, añadió Padura.
En este marzo de 2024 hubo manifestaciones en Cuba nuevamente, pues la vida se deteriora en caída libre. Desde unos meses antes, algunos en la esfera académica comenzaron a hablar no sólo de la urgencia de cambios, sino también de la necesidad de diálogo.
“La disposición de las autoridades del Partido, el Estado y el Gobierno es atender los reclamos de nuestro pueblo, escuchar, dialogar, explicar las numerosas gestiones que se realizan para mejorar la situación, siempre en un ambiente de tranquilidad”, dijo Díaz-Canel tras las protestas.
La pregunta que me tiene sin respuesta es ¿dialogar con quien, entre quienes?
No sé si Padura o Silvio tienen un abrigo alemán democrático, pero lo cierto es que mis hijos tuvieron que comprarme otros jerseys para este invierno catalán, pues a estas alturas de la vida, mi abrigo alemán democrático es insuficiente.
Y ahora tiene un nuevo nombre, lo bautizó mi hija: es mi jersey vintage.
Fin/


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