La Habana de Fito es una ciudad “triste”

Por Carlos Batista /Barcelona

La Habana alegre que acogió a Fito Páez hace 40 años, es una ciudad “triste”, donde “se ha perdido la alegría y los deseos de vivir” que encontró el rockero argentino entonces, afirmó el realizador cinematográfico, Juan Pin Vilar.

Vilar (60 años), presentó su más reciente documental “La Habana de Fito” en la tercera edición del Last Cinema Fest, que auspicia la Casa América Cataluña y que exhibió una decena de filmes latinoamericanos del 13 al 17 de marzo.

Barcelona es tercera escala internacional de la película, que antes fue exhibida (fuera de concurso) en el Havana Film Festival, de Nueva York, y en el festival de Málaga, España.

Durante una hora, Vilar conversa con un Rodolfo Páez ya maduro (61 años) en una terraza de La Habana y mediante escenas de archivo va reconstruyendo la relación afectiva e ideológica que mantuvo el músico con la isla, pero que también se fue distanciando de sus autoridades en el transcurso de cuatro décadas.

Ahora, Páez “no es amigo del gobierno cubano, y lo ha dicho, es amigo el pueblo de Cuba”, dijo Vilar tras la proyección.

Durante la entrevista, el rockero argentino cuenta dos anécdotas que fomentaron su descreimiento: la “falta de claridad” sobre el accidente aéreo en que murió el comandante Camilo Cienfuegos el 28 de octubre de 1959 y el fusilamiento de tres secuestradores armados de una lancha de pasajeros en el puerto de La Habana, en abril de 2003, tras un intento fallido de salir del país hacia Estados Unidos con sus rehenes.

Páez considera injustificable la pena de muerte.

La película levantó una polvareda en Cuba, donde no fue aceptada para competir en el Festival de Cine de La Habana, y fue transmitida por un espacio televisivo, sin autorización de Vilar, quien fue criticado fuertemente en la presentación del programa.

La revista cultural La Jiribilla publicó un par de artículos criticando a Vilar y funcionarios del ámbito cultural lo fustigaron en sus cuentas de X.

Varias decenas de directores, productores, guionistas y técnicos cubanos se constituyeron en una Asamblea de Cineastas para apoyar a Vilar.

El cineasta dijo que ha establecido una demanda judicial contra el canal de tv estatal que proyectó la película. “Yo sé que voy a perder, pero tiene que haber un precedente” contra la impunidad. “Los jóvenes tienen que saber que un día pueden….”, dijo.

Antes del coloquio final, los organizadores mostraron un mensaje de Fito Páez a la proyección de Barcelona, donde el músico calificó de “maravillosa” la película, y con su habitual desenfado, envió “un beso” a Juan Pin.

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