¿Tendrá salpicaduras el caso del ex ministro Gil?

Por Carlos Batista

Como miniserie por entregas, el caso del ex vice primer ministro y ministro de Economía, Alejandro Gil Fernández, es seguido por los cubanos fuera y dentro de isla en espera de conocer la magnitud de sus actos de corrupción y sus posibles cómplices o implicados.

Hombre impopular por el sostenido deterioro de la economía cubana en los últimos años, la imagen de Gil y sus pocos convincentes alegatos televisivos, lo convirtieron en el primer culpable o la cara pública de la crisis económica, la inflación y la falta de medicamentos que sufren los cubanos en el día a día.

Poco después de rendir informe al Parlamento sobre un desastroso 2023, Gil fue depuesto de sus cargos el 2 de febrero de este año, y según la clásica nota oficial, le serían asignadas otras responsabilidades.

Cuatro días después, el presidente Miguel Díaz-Canel lo felicitó públicamente en X, por su cumpleaños 60.

Sin embargo, el 7 de marzo, el mandatario firmó la nota pública y hasta ahora única información oficial, que acusa a Gil de corrupto e informa que, por disposición de la fiscalía, está bajo investigación policial.

  Díaz-Canel le achaca “graves errores” y aseguró que no se “permitirá jamás, la proliferación de la corrupción, la simulación y la insensibilidad”.

“El implicado ha reconocido graves imputaciones y, en consecuencia, renunció a su condición de miembro del Comité Central del Partido y de Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular”, añadió.

  • ¿Quién es Gil Fernández?

Según su breve biografía parlamentaria, y datos de la enciclopedia cubana Ecured, Alejandro Miguel Gil Fernández, nació el 2 de febrero de 1964.

Graduado de Ingeniería en Explotación del Transporte y doctorado en Ciencias. Comenzó su vida laboral en el Puerto de La Habana como jefe de buques, operativo y jefe de operaciones portuarias. Transitó por varias empresas dentro y fuera del país. Fue promovido a Vice ministro de Finanzas y Precios.

Con Díaz-Canel fue nombrado ministro de Economía en julio de 2018, vice primer ministro en 2019.

Casado en 1989 con Gina González García, gerente comercial de Bis Music, es padre de Alejandro (desarrollador de software) y Laura María (directora de Desarrollo e Innovación de la empresa Caudal), según sus respectivos perfiles de X.

Es abuelo de un niño (de Alejandro) y una niña, de Laura.

  • Otros casos de corrupción en Cuba.

El sempiterno humor cubano siempre espera con mucha curiosidad que en los casos de corrupción enciendan el ventilador para ver a quien “salpica la mierda”.

Sin contar los famosos casos Ochoa-De La Guardia, por narcotráfico, hay otros ilustrativos.

Esos muestran que el ventilador quedó apagado y que los culpables, sentenciados a altas penas prisión, acabaron de cumplir las sentencias en sus domicilios, sumergidos en el anonimato y el olvido.

A sí pasó con Luis Orlando Domínguez, quien ocupara varios altos cargos y fuera sentenciado a 20 años en 1987; el ex ministro de Transporte e Industria Azucarera, Diocles Torralbas, condenado a 20 años en 1989 por “conducta personal inmoral, disipada y corrupta”.

También con el alto cargo en el Partido Comunista, Juan Carlos Robinson, sentenciado a 15 años en 2006 o el exministro de la Industria Alimentaria, Alejandro Roca Iglesias, condenado a 15 años en 2011.

Fin/

Deja un comentario