
Los apagones prolongados y el creciente déficit de generación eléctrica están perturbando la actividad económica, los servicios públicos y la vida cotidiana de millones de personas en toda la isla. En las últimas semanas, la escasez de electricidad también ha provocado malestar social, con protestas y manifestaciones con cacerolazos registradas en varias partes del país.
En esta edición especial de CUBA REVIEW , publicamos un nuevo informe del economista Ricardo Torres, autor de nuestro boletín Economic Review , que examina las causas profundas de la crisis energética de Cuba y los desafíos que enfrenta el país para reconstruir su sistema eléctrico. El informe analiza el deterioro de la infraestructura energética, las decisiones de inversión tomadas durante la última década y las condiciones necesarias para estabilizar el suministro eléctrico en los próximos años.
¿Qué conclusiones arroja el informe?
La crisis energética de Cuba ya no es una perturbación temporal. Se ha convertido en una limitación estructural que afecta la actividad económica, el bienestar de los hogares y la prestación de servicios básicos.
Entre los principales hallazgos se incluyen:
- Crisis estructural del sector energético: La generación de electricidad cayó de más de 21 000 GWh en 2019 a menos de 16 000 GWh en 2025, una disminución de casi el 25 %. Los déficits de generación han aumentado drásticamente y, en ocasiones, se aproximan a un tercio de la capacidad disponible del sistema.
- Infraestructura obsoleta: Muchas de las principales centrales termoeléctricas de Cuba llevan funcionando más de 30 años. El mantenimiento postergado, la escasez de repuestos y las repetidas interrupciones forzadas han reducido significativamente la capacidad de generación.
- Fuerte dependencia de combustibles importados: En 2024, aproximadamente el 76 % de la generación de electricidad dependía de combustibles derivados del petróleo, de los cuales más de la mitad eran importados. Esta dependencia hace que el sistema sea altamente vulnerable a las interrupciones en el suministro externo.

| Las energías renovables siguen siendo marginales, aunque en expansión: a pesar de los planes para una transición energética, las fuentes renovables representaron solo alrededor del 3,6 % de la generación total de electricidad en 2024, una cifra demasiado baja para compensar los déficits estructurales del sistema. Sin embargo, el país añadió casi 800 MW de nueva capacidad de parques solares en 2025, un avance significativo. Escasa inversión en infraestructura energética: Si bien la infraestructura energética recibió menos del 10 % de la inversión total en los últimos años, el sector turístico absorbió casi el 40 % de la inversión nacional entre 2019 y 2024. Esto refleja una prioridad política para la construcción de hoteles y bienes raíces relacionados con el turismo, en detrimento de otros sectores clave. Proyectos energéticos con resultados limitados: Varias iniciativas, entre las que se incluyen parques eólicos, proyectos de biomasa y plantas solares, han sufrido largas demoras o han operado por debajo de su capacidad debido a problemas de planificación, financiación o gestión. Un clima poco atractivo para la inversión extranjera: los retrasos en los pagos, las reestructuraciones de deuda y la congelación de cuentas en moneda extranjera han debilitado la credibilidad financiera del país, lo que dificulta la atracción de capital internacional para proyectos energéticos. La magnitud del desafío: El informe estima que para cerrar la brecha de generación se necesitarían al menos 6.600 millones de dólares en inversión en nueva capacidad de generación, sin incluir los recursos adicionales necesarios para modernizar la red eléctrica. La reforma energética exige una reforma económica más amplia: la recuperación del sistema eléctrico requerirá más que inversión técnica. También exige un mejor clima de inversión, mecanismos de pago creíbles y mayor margen de maniobra para los actores no estatales en el sector energético. Los cambios geopolíticos eliminan una fuente clave de energía: la captura de Nicolás Maduro alteró radicalmente el panorama de Cuba. Sumado al bloqueo petrolero impuesto recientemente por la administración Trump, los envíos ya se están viendo afectados. Sin proveedores alternativos, el déficit de generación seguirá aumentando. La decisión de Washington a finales de febrero de 2026 de flexibilizar las restricciones a la exportación de combustible al sector privado cubano —incluida la posible reexportación de petróleo venezolano bajo licencia— puede aliviar ciertas carencias, pero es poco probable que afecte a la generación nacional de electricidad. |


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