CUBA, ESPECULACIONES Y OTRO APAGÓN TOTAL

Manuel Juan Somoza/La Habana

Cuando transmita esta nota, la mayor parte de Cuba habrá sobrepasado la segunda desconexión en cinco días del Sistema Electro-Energético Nacional, al tiempo que aumenta el agobio de la gente y vuelan las especulaciones en cuanto a si Trump ordenará un bombardeo selectivo contra la isla antes o después de una todavía incierta negociación con La Habana.

Así es el ambiente que comprime al país en la recta final de marzo, cuando cubanos de cualquier militancia política, o sin ella, y hasta de cualquier edad, inventan cada hora una manera de sobrevivir al cerco impuesto por Washington, que ha bloqueado incluso la importación del petróleo que urge para el funcionamiento de hospitales (son más de 12 mil los niños que esperan por una intervención quirúrgica), de escuelas, el bombeo de agua, la cotidianidad de los hogares.

Escribo casi a tientas, apoyándome en una pequeña linterna, leo los dos párrafos anteriores y me estremezco, aunque sé que no alcanzo a describir en toda su magnitud el drama en que estamos atrapados, mientras inevitablemente en cada conversación de esquina se busca saber, imaginar o adelantarse a lo que esté por llegar del Norte, desde donde Trump ordenó el acoso a fin de “salvarnos del comunismo”, según repite.

Descuenta otra jornada áspera y llegan al país gentes solidarias de muchos lugares, incluido Estados Unidos, de esos que sueñan con cambiar al mundo. Activistas, parlamentarios, amas de casa, estudiantes, artistas y hasta un ex boxeador italiano, cargados de medicinas, alimentos, paneles solares y otras muchas de las cosas elementales que faltan, con la intención de compartir un poco nuestra suerte.

En tanto, desde la embajada de la Unión Americana en La Habana, se emplean todos los artilugios de espionaje a fin de seguir el curso de los acontecimientos, así como los desplazamientos de los principales dirigentes políticos y miliares, otro factor a tener en cuenta al dejar constancia escrita de cómo ha sido un fin de semana más, que se nos fue entre las manos.

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