La Habana (Cuba)
Cada hora sin petróleo resulta un leve empujoncito al vacío o un paso a la locura colectiva, con interés de Washington en fomentarla.
Aurelio Pedroso/La Habana
La gente, con toda la razón del mundo se cuestiona y confirma al mismo tiempo que algo debe pasar, que esta maratón de obstáculos debe tener una gran tela que señale en azules letras la palabra meta.
Es como una suerte de afirmación de carácter nacional con una singularidad poco frecuente, que nadie tiene la menor idea de qué es lo que va a pasar porque si muchos tienen algo bien claro es que con los gringos se puede conversar hasta de esas aves migratorias que desde los pantanos de los Everglades emprender vuelo hasta la cayería insular, pero llegar a acuerdos resultará en extremo difícil.
La razón es una, la de mayor peso. La parte cubana no aceptaría que se inmiscuyeran en temas internos. Se habla de conversaciones sin condiciones y somos los primeros en establecerlas precisamente en asuntos que el imperio quiere imponer. No se irá muy lejos entonces. Ojalá me equivoque y se llegase a algo ventajoso para ambas partes como evitar una guerra,
Vean ustedes lo de sacar de escena al presidente Miguel Díaz-Canel, que tanto es el “estira y encoge” de míster Trump y su entenado Marco Rubio, que ahora este último está desmintiendo que lo dijo.
Cuba, lo deben saber ya, no es Venezuela, aunque me temo no lo tengan muy claro y hasta se maneje que sea sustituido por una réplica criolla de la venezolana Delcy Rodríguez.
Ya vamos para casi tres meses en que no entra a puerto un barril de petróleo al menos de conocimiento general. Dicen, buenas lenguas, que navega hacia Cuba un petrolero ruso y que detrás le sigue otro. Dicen, repito, Y cada hora sin petróleo resulta un leve empujoncito al vacío o un paso a la locura colectiva, precisamente el interés de Washington en fomentarla para que cada noche suenen calderos en todo el territorio nacional más unas cuantas malas palabras con destinatario.
Ni el señor nos trata con misericordia. Y mira que se le pide a diario en centenares de templos en la isla. Resulta que, además, Orula parece estar en otros menesteres. Nada, que nosotros mismos, solos, deberemos enfrentar a Goliat con más de una honda, inteligencia y algo al sur del ombligo.
Algo tiene que pasar…
(Tomado de El Boletín)


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