Caricatura: Estudio Ares
Félix López/Andalucía
Donald Trump acaba de decir «creo que tendré el honor de tomar Cuba». Y Cuba se ha puesto a la cabeza de las tendencias, aupada por los algoritmos, mientras el mundo se parte en dos: los que dicen «llegó la hora» y lo celebran hasta con histerismo, y los que piden «dejen a Cuba en paz», o advierten que «la asfixia de un pueblo es un crimen» y que «Trump necesita desesperado alguna victoria».
A los cubanos que esperan el «happy ending» les sugiero una mínima lectura del momento geopolítico que vive Trump, porque en política todo se relaciona… Justificó su incursión armada en Irán con dos mentiras: la retórica de las armas nucleares y el cambio de régimen para liberar al pueblo iraní. Ya es obvio que ninguna de las dos cosas le interesaban. ¿Su objetivo verdadero? Hacerse del control del Estrecho de Ormuz, que es la llave del suministro de la energía mundial.
Trump, que cuenta la historia desde sus deseos fantásticos y sus sueños húmedos, dice que ya ha ganado en Irán, pero al mismo tiempo amenaza a la OTAN, le hace guiños a China y reprime a Gran Bretaña para que lo ayuden a tomar el control del Estrecho de Ormuz. ¿No era que ya había ganado esa guerra? Lo cierto es que Irán cerró la llave maestra y el precio del barril de petróleo ya alcanzó los 106 dólares y la crisis económica toca a las puertas de todos los países y ya se siente en nuestros hogares. ¡Gracias, Trump!
Pero el hombre de negocios no se rinde. Le pide a Europa que mueva el culo y lo ayude: «¡Vamos a asegurar el Estrecho de Ormuz y a hacer que la energía vuelva a ser grandiosa!». Ha pasado en tiempo récord de decir «yo solo puedo arreglarlo» a suplicar «¿pueden arreglarlo ustedes?». Como Europa no quiere ir a la guerra y los iraníes avisan que todos los barcos del mundo mundial (menos de USA e Israel) podrán navegar por Ormuz siempre y cuando paguen en yuanes (cagándose en los dólares americanos), Trump disimula la derrota y se saca otro conejo de la chistera: ¡Cuba! ¡Vamos a tomar Cuba!
Y ahí comienzan a saltar de alegría los mismo canijos de siempre (y otros nuevos), sin entender que a Trump no le interesa Cuba, ni le importa si la familia Fanjul vuelve o no por sus propiedades, o si Marco Rubio cumple o no su promesa de entregarle la isla a sus votantes mayameros. Trump solo necesita salir del embrollo de Irán y salvar las elecciones de medio término. Allá los que celebran en posición adelantada el fin del castrismo, sin recordar un chasco tan reciente: en la Venezuela sin Maduro no gobierna la oposición.
Solo les voy a recordar que (hasta para que se cumpla el sueño más preciado) se necesita un mínimo de dignidad. Los que hoy sufren hambre, apagones, falta de medicamentos y de servicios esenciales son nuestras familias, nuestros amigos, nuestros colegas. Sangre de nuestra sangre. Nadie les ha dicho con claridad ni quiénes son los que negocian el futuro de Cuba en nombre de ellos. A ustedes tampoco les ha dicho Trump (con transparencia) qué es lo que negocia con Cuba. Pero piensen, que ustedes son seres pensantes: Trump es un truhan y les va a dar un baño de realidad. Después no digan que nadie se los dijo.
(Tomado del Facebook del autor)


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