Manuel Juan Somoza/La Habana
¡A correr, LLEGÓ LA LUZ!. Es el grito y la acción inmediata de todos los que en mayoría NO formamos parte de los circuitos priorizados a fin de mantener con la poca electricidad que se genera centros vitales como hospitales, acueductos etc
Este día, por ejemplo, ni idea tengo de cuánta será la generación prevista a nivel nacional. El apagón nos despertó sobre las seis de la mañana (tuvimos luz desde la una y 50 de esa madrugada) y cuando fue repuesto el servicio , sobre las 11 de la mañana, Vivian y yo nos convertimos en malabaristas.
A cargar todos los artilugios que permitan carga para otra larga noche, a comprar lo indispensable y a discutir con los comercios privados que no admiten pago en línea (afirman que lo proveedores tampoco se lo admiten a ellos). A hacer el arroz en la olla eléctrica, a subir el agua al tanque, a ponernos al día en nuestras respectivas profesiones, y aprovechar al mismo tiempo que tenemos conexión telefónica para saber de los amigos (felicitar a Aurelio Pedroso por su cumple), y que ellos sepan que por aquí seguimos en la pelea, más cansados que ayer, pero con las mismas convicciones que en el 59. Esas no las cambia, ni las agota apagón alguno.
Las horas de luz no dan para mucho más, así que aquí les va otra crónica de sobrevivencia. SE volvió a caer el servicio eléctrico Y REGRESO A LOS 10 minutos, otra característica del cerco impuesto por Trump a la importación de petróleo. (escribo también a la carrera, disculpen cualquier desliz ortográfico)


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