Turismo de altísimo riesgo en Cuba

Apagones en Cuba

La isla afronta episodios de provocación externa y un deterioro económico que agrava su ya compleja situación interna.

Aurelio Pedroso/La Habana

Según los últimos acontecimientos ocurridos en la isla, tal parece que se está desarrollando una modalidad digamos turística para aquellos que, en extremo osados o tontos, viajan a ella con no muy buenas intenciones alejadas de pasear la ciudad encima de un descapotable de los años 50 o tomar el sol en una de sus playas.

Ahí están los casos de esa lancha proveniente de Miami  que a duras penas admitía un pertrecho de guerra más, cuyos seis tripulantes sobrevivientes ya han sido imputados por la fiscalía con diversos cargos, entre ellos terrorismo, y el reciente arribo de diez cojonudos panameños que por 1.000-1.500 dólares inundarían La Habana y sus alrededores de pintadas o carteles contra el gobierno como si el quehacer local no fuese ya suficiente.

Cuba, lejos de lo suscrito por las autoridades al intentar meternos en la cabeza que la situación es “compleja”, vive momentos sumamente críticos con pinta de mutarse en caóticos en todos los órdenes. Todo, a partir de la imposibilidad de recibir petróleo o lo que igual, oxígeno para la vida. Y ellos están conscientes de ello e intentan revertir el panorama.

Como en partida de ajedrez, Cuba no está en jaque mate, percepción bastante extendida fuera de ella porque si nos guiamos por la ultraderecha miamense, en una siesta de cincuenta minutos el gobierno se va cuesta abajo y no nos enteramos.

Si en realidad se está negociando o no con los gringos existen elementos para lo uno y también para lo otro. El tiempo, infalible, dirá la última palabra. Cada segundo será decisivo. Experiencias hay a dos manos. Sólo una: los valientes comuneros de París, con el enemigo a las puertas de la ciudad y ellos discutiendo si los panaderos debían trabajar de día, de noche o madrugada.

Lo que sí resulta más claro que el agua de manantial es que cubanos-americanos con ínfulas patrióticas, con un fusil de asalto en mano y panameños con afinidades pictóricas no son la solución, sino que ella está en la sabiduría, tino y responsabilidad de quienes dirigen este país y escuchen de una vez y por todas, los consejos de chinos y vietnamitas en la economía y la política.

Cambiar todo lo que deba ser cambiado dijo en su momento un cubano que vaticinó el presente escenario. Se llamaba Fidel Castro.

(Tomado de El Boletín)

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