La fragilidad del sistema eléctrico vuelve a hacerse evidente y refuerza la urgencia de diversificar hacia energías renovables.
IPS/La Habana
Una nueva avería en la caldera de la central termoeléctrica Antonio Guiteras, ubicada en Matanzas, ocasionó la desconexión del sistema eléctrico desde Camagüey hasta Pinar del Río.
Este tipo de instalaciones, dependientes de combustibles fósiles y con décadas de explotación, presentan un alto nivel de desgaste por falta de piezas de repuesto. El desencadenante de la caída del sistema fue una grieta en la zona baja de la caldera, que provocó la salida de la central termoeléctrica.
Pero la causa fundamental es el bloqueo y las restricciones financieras derivadas de las sanciones internacionales impuestas por el gobierno norteamericano, que han restringido el acceso total al combustible y entorpecido las labores de mantenimiento.
La Unión Eléctrica (UNE) reconoció que la desconexión fue súbita y afectó la estabilidad de la red nacional, dejando a dos tercios de la isla caribeña sin fluido eléctrico y paralizando servicios básicos como el transporte y las comunicaciones.
El apagón dejó sin electricidad a hospitales, escuelas y centros de producción. En La Habana miles de familias quedaron sin acceso a agua potable debido a la interrupción de bombeo. Comercios y servicios digitales también se vieron afectados, generando pérdidas económicas significativas.
La población, acostumbrada a cortes frecuentes, expresó preocupación por la recurrencia de estas fallas y la incertidumbre sobre su duración.
La crisis de la energía se ha convertido en un tema central de la agenda pública. El gobierno enfrenta el reto de garantizar estabilidad en un sistema que requiere inversiones estimadas entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para su modernización.
La reiteración de estos sucesos hace frágil la confianza ciudadana y plantea desafíos para la gobernabilidad. Además, la dependencia de un reducido número de centrales térmicas aumenta la vulnerabilidad del sistema eléctrico frente a fallos técnicos.
Recuperación
Aunque el sistema fue reconectado en la madrugada del 5 de marzo, la UNE advirtió que la incorporación de cargas será gradual debido a las dificultades que persisten para reincorporar toda la generación disponible.
Expertos señalan que, sin un plan integral de inversión y diversificación hacia fuentes renovables, los apagones seguirán siendo recurrentes.
La situación abre un debate sobre la necesidad de acelerar proyectos de energía solar y eólica, así como de fortalecer aún más la cooperación internacional para superar laslimitaciones financieras que afectan el mantenimiento y la modernización del sistema.

Los sistemas fotovoltaicos instalados en centros vitales durante esta contingencia han sido fundamentales para garantizar servicios de primer orden. (Foto: Archivo IPS Cuba)
Según datos de la Empresa Eléctrica de la capital, a las 12:00 p.m. del 5 de marzo de 2026 se habían restablecido 28 subestaciones y 184 circuitos de distribución, beneficiando a 556 332 clientes con una carga de 346 69 megavatios, lo que representa el 64,56 % de la ciudad.
Asimismo, se reportó la restitución de servicios vitales en 43 hospitales y en 10 sistemas de abasto de agua. Sin embargo, al cierre de esta nota, permanecían afectados varios circuitos por déficit de generación de emergencia, teniendo en cuenta la baja disponibilidad de energía en el sistema eléctrico nacional.
La UNE reiteró que el restablecimiento se realiza de forma gradual en la medida que las condiciones lo permitan, subrayando que la estabilidad del sistema depende de inversiones urgentes y de la diversificación de la matriz energética nacional.
Soluciones: energías renovables
La Dirección General de Educación comunicó que, debido a la actual situación electroenergética, fueron suspendidas las actividades docentes el jueves 5 de marzo en todos los centros educativos de La Habana, incluidos los Círculos Infantiles.
Más allá de las causas técnicas, este nuevo episodio evidencia la urgencia de una estrategia de modernización que combine eficiencia, sostenibilidad y resiliencia. La población demanda soluciones que garanticen estabilidad y reduzcan la incertidumbre frente a un servicio esencial para el desarrollo.
Consultado sobre la utilidad de los sistemas fotovoltaicos instalados en centros vitales durante esta contingencia, Lázaro Guerra, director general de Electricidad del Ministerio de Energía y Minas, en declaraciones ofrecidas al programa Buenos Días de la televisión cubana, explicó que estos han resultado fundamentales para garantizar servicios de primer orden. “Los sistemas fotovoltaicos que se están instalando de 2 kW fundamentalmente en centros vitales permiten que en una situación como esta, centros que son de vital importancia para la población tengan servicio eléctrico”, afirmó.
Guerra Hernández subrayó que incluso en momentos donde provincias completas permanecían sin servicio, estos sistemas posibilitaron mantener niveles mínimos de atención a la población. Destacó, además, que la instalación de estos dispositivos continúa a un ritmo muy acelerado por su importancia estratégica.
El episodio confirma que la diversificación hacia energías renovables no es solo una alternativa, sino una necesidad impostergable para garantizar resiliencia y estabilidad en el futuro inmediato. (2026)
(Tomado de IPS/Cuba)


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