Los Obispos del Caribe: «No podemos dejar sola a Cuba»

La Conferencia Episcopal de las Antillas denuncia la grave crisis humanitaria que afecta a la isla: escasez de combustible, apagones y hospitales en crisis. Piden que se preste la asistencia «sin manipulación política».

Davide Dionisi – Ciudad del Vaticano

Grave escasez de combustible y artículos de primera necesidad, cortes de electricidad persistentes y generalizados, interrupciones en hospitales y sistemas de agua, y graves amenazas a la seguridad alimentaria y los servicios públicos básicos. Estos son algunos de los problemas críticos denunciados por los Obispos antillanos, quienes están profundamente preocupados por la crisis humanitaria que afecta al pueblo cubano. «Estas condiciones corren el riesgo de agravar la angustia y el sufrimiento de tantos ciudadanos que ya están en dificultades», declararon los Obispos en un comunicado oficial.

La Iglesia no puede permanecer en silencio

«Cuba necesita renovación y un cambio positivo, y ciertamente no más sufrimiento. Nuestros hermanos y hermanas tampoco deben sentirse aislados de nosotros en su dolor, especialmente porque nos hemos beneficiado de su generosidad en el pasado. Como Obispos del Caribe, hablamos ante todo como miembros de una sola familia humana y un solo cuerpo en Cristo», enfatiza la declaración, y añade: «La Iglesia no puede permanecer en silencio cuando la dignidad se ve amenazada y el acceso a la alimentación, la atención médica y las necesidades básicas se vuelve cada vez más incierto. Nuestra principal preocupación son las familias, los ancianos, los niños y los más vulnerables, quienes soportan la mayor carga de circunstancias que escapan a su control. Tomamos nota de los llamamientos de varios líderes caribeños que piden una reevaluación urgente de las políticas que podrían agravar el sufrimiento de la población y desestabilizar a toda la región».

Cercanía al pueblo cubano

Los Obispos hablan de «naciones unidas no solo por la geografía, sino también por una historia compartida y un destino común. El Caribe», enfatizan, «afronta sus dificultades con un enfoque solidario, y cuando un pueblo enfrenta dificultades, toda la región comparte su carga. Reafirmamos los principios fundamentales de humanidad, imparcialidad, neutralidad e independencia al responder a las necesidades humanas. Creemos que la asistencia debe llegar a los más necesitados sin manipulación política ni demora». Los obispos de las Antillas aseguran que la asistencia ofrecida «refleja las obras de misericordia por las que seremos juzgados. Expresamos nuestra cercanía al pueblo cubano en este momento, a la Iglesia de Cuba, cuyos miembros continúan sirviendo con valentía y esperanza en medio de la incertidumbre».

Abrir caminos hacia la paz

La declaración sigue los pasos de llamamientos anteriores en relación con los pueblos de Venezuela y Haití. Reafirmamos nuestra postura de que las soluciones deben buscarse con un espíritu de sincera preocupación por nuestra humanidad común. Los desacuerdos entre las naciones deben resolverse mediante el diálogo y la diplomacia, en lugar de la coerción o el conflicto. Las intervenciones humanitarias nunca deben verse eclipsadas por intereses políticos o estratégicos. En Cuba y en toda la región —continúan los Obispos—, alentamos la promoción de un entorno de sana pluralidad y respeto mutuo. Estas condiciones fortalecen tanto la armonía interna como una fructífera colaboración internacional. El riesgo de una mayor inestabilidad social es real cuando las necesidades básicas se vuelven inaccesibles. Finalmente, un llamamiento: «Invitamos a todos los fieles del Caribe a orar por el pueblo cubano, para que su sufrimiento se alivie, para que los líderes sean guiados por la sabiduría y para que se abran caminos hacia la paz, la justicia y la reconciliación. Que la solidaridad sustituya a la indiferencia y la caridad supere las divisiones. Que Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, interceda por sus hijos y los acompañe en la esperanza».

(Tomado de Vatican News)

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