Manuel Juan Somoza /La Habana
Que Donald Trump y sus asociados llegaron a la Casa Blanca para exacerbar el odio y las divisiones al interior de Estados Unidos, y que el intento de reforzar el poderío del imperio nos ha puesto A TODOS más cerca del final de la especie, son verdades que muy pocos pueden cuestionar, seamos de izquierda o de derecha o nos proclamemos apolíticos.
Vuelve Irán a ser centro de otro ataque estadounidense-israelí, se reanima la tensión en aquella parte de la aldea, mientras un poco más allá, el conflicto ruso-ucraniano sigue sin solución, al tiempo que indios, pakistaníes y talibanes se atacan a bombazos. Y en ese panorama dantesco, aquí, en el Caribe, Trump dice que controlará a Cuba de una manera “amistosa”, en tanto afirma estar dialogando con altos cargos de la isla, nuevo fruto de su imaginación que le vende al mundo como verdad.
¿A dónde conducirá este arrebato?, ¿podremos los humanos sobrepasar estos acontecimientos que repercuten en cada uno de nosotros?
A falta de una institucionalidad mundial capaz de detener la furia desbocada -la matanza en Gaza sigue latente-, aquí, en mi pequeño país cercado, seguimos tratando de sobrevivir sin renunciar a la soberanía conquistada, sin renegar de nuestra cultura, sin perder de vista ni un segundo que la urgente necesidad de reconciliación nacional -tan importante para el buen vivir que merecemos- seguirá entre los temas pendientes, mientras se potencie el odio.
Los que crean en divinidades, ¡RECEN! y , por favor, ¡DESPIERTEN TODOS! , porque muy pocos podrán – podremos- escapar de la andanada.


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