Gerardo Arreola/México
Casi un mes después de la orden ejecutiva de Trump 14380 que implicó un bloqueo petrolero a Cuba, las tendencias del caso pueden resumirse en un laberinto de señales encontradas, en el que no hay de inmediato ni solución ni Apocalipsis.
1 El cerco energético empezó con la prohibición de que Venezuela mantuviera el suministro a Cuba después del 3E, lo cual cerraba por completo lo que ya era un exiguo flujo en esa dirección, en baja desde años antes. The New York Times reportó el 20 de febrero movimientos erráticos de tanqueros en el Caribe que, si tenían intención de llegar a la isla, no pudieron. México, el último proveedor visible, frenó las entregas.
2 El fallo de la Corte Suprema que anuló los aranceles bajo la ley IEEPA (Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional) arrastró a la orden 14380. Trump emitió una nueva orden que elimina la amenaza de aranceles para los proveedores de petróleo a Cuba. ¿Qué alcance tiene el resto de la 14380, que declara “emergencia nacional” por la “amenaza” cubana? No está claro, pero sin duda es una presión vigente.
3 Como parte de su búsqueda de opciones, Cuba amplió el margen legal que permite a los privados importar hidrocarburos. Al mismo tiempo, Estados Unidos aceptó la entrega de combustible a particulares, no al gobierno ni a los militares.
4 Cuba puede sostener una parte reducida de su energía eléctrica con su propio petróleo. Sin embargo, aún si la excepción de importaciones privadas se cumple, no queda claro cómo haría la isla para adquirir las cantidades de crudo y derivados para la mayor parte de la producción y los servicios.
5 Marco Rubio hace días verbaliza un horizonte de salida: no busca cambio de régimen, sino una apertura económica en la isla (con negocios estadounidenses esperando en fila, hay que suponer). La gran paradoja es que un plan de apertura económica está paralizada en Cuba hace casi una década por resistencias en la cúpula gobernante y que mantener una relación comercial normal con Estados Unidos ha sido un reclamo consistente de La Habana por décadas.
6 En medio de las campañas de propaganda de ambos lados y las filtraciones sin confirmar sobre supuestas negociaciones, Claudia Sheinbaum deslizó una pista en su mañanera del 18 de febrero: Hay conversaciones para “ver si es factible” una conversación entre los dos gobiernos, dijo la presidenta. Pero depende de la voluntad de las partes “y de las condiciones, también, que en el marco de su autodeterminación pudiera estar estableciendo el gobierno de Cuba”. Hay que suponer que una primera condición no puede ser otra que eliminar el cerco energético.
7 Grave como es un hecho de sangre, la incursión armada en un cayo del norte de Cuba no parece entrar en la trama principal. Apunta a originarse en el extremismo anticastrista más rancio, pero es un aviso de que en este diferendo siempre habrá quien quiera descarrilar cualquier entendimiento. Es una repetición a escala del derribo de aviones de “Hermanos al rescate” en 1996, que precipitó la emisión de la ley Helms-Burton, la herramienta más vigorosa de la coerción que Estados Unidos ha mantenido por décadas sobre la isla.
8 Como último suministrador regular de petróleo a Cuba, México quedó inmerso en el conflicto. Cedió ante la amenaza de no enviar más combustible y se vio obligado a negociar con Estados Unidos -sin éxito- la posibilidad de reanudar el suministro. Está entre la presión del norte y los riesgos de un empeoramiento de la situación en la isla.
(Tomado de Medium)


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