Las medidas urgentes y la viabilidad de una salida ante la crisis energética en Cuba es tema de amplio interés y Diario de Cuba ha publicado hoy un artículo sobre el tema, reflejando las opiniones de cuatro economistas (1)
Agradezco la oportunidad que tuve de contribuir a la nota periodística y aprovecho la ocasión para extenderme sobre algunos aspectos del tema, con el deseo de que otras personas (no solamente especialistas) también se animen a hacerlo.
Como indiqué en el artículo, considero que el actual “desabastecimiento agudo de combustibles en Cuba” es de naturaleza eminentemente geopolítica, causado directamente por una decisión del gobierno de EE.UU que tuvo el efecto que debe esperarse de cualquier acción apoyada en una notable asimetría de poder.
Es el tipo de acción que tiene un efecto devastador sobre cualquier economía que dependa en grado considerable de la importación de hidrocarburos porque estos han sido la principal base energética de la sociedad moderna en la mayoría del planeta desde mediados de la década de 1960.
Al César lo que es del César. Este es un problema geopolítico y la primera carga corresponde a “la caballería diplomática”.
Las alternativas a un diálogo diplomático pudieran ser terribles: un agravamiento súbito del bienestar de la sociedad cubana que ya ha estado en declive indetenible durante muchos años, incluyendo consecuencias de la infectividad de la política económica, un eventual escalamiento hacia la violencia, o ambas cosas a la vez.
Además del aspecto geopolítico antes anotado, mis opiniones parten de tres supuestos y asumen una temporalidad concreta: los 10 meses que restan de 2026.
Supuestos:
A. El proceso de estabilización macroeconómica debe anteceder los necesarios cambios estructurales, aclarando que debe utilizarse un enfoque flexible porque algunas acciones estructurales específicas pudieran adoptarse en el corto plazo.
B. La evidente incapacidad de gestión de la política económica de Cuba indica que, contrario al exuberante “programa de gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía”, el gobierno no ha demostrado tener la competencia necesaria para intervenir en todo a la vez y que por tanto debería identificarse un limitado número de “cuellos de botella”.
C. No se produciría un “cambio de régimen” entendido como ruptura institucional resultante de una alteración fundamental del sistema político.
Se trata de supuestos para guiar el análisis y definir su alcance. Acerca de los dos primeros que se refieren al pasado y presente, existe suficiente evidencia para aceptarlos razonablemente como “ciertos”.
El tercer supuesto se relaciona con el futuro y por tanto no puede tomarse como “cierto”. Lo he asumido como probable a partir de que no parecen existir indicios que apunten a un “cambio de régimen” en los próximos diez meses, lo cual es algo sobre lo que existen diferentes visiones.
Obviamente, si ese tercer supuesto resulta ser falso, este breve análisis perderá validez. El tiempo dirá.
Concentrados entonces en las políticas económicas a corto plazo, es decir, principalmente en políticas para la estabilización macroeconómica de Cuba en 2026, considero que existe una especie de “trinidad imposible” que incluye tres acciones cruciales para Cuba a nivel macroeconómico en el plazo inmediato (2):
1. Racionamiento extremo de combustibles
2. Disciplina fiscal
3. Mantenimiento del nivel de ingreso real de hogares
Esas tres acciones no se podrían aplicar simultáneamente con resultados positivos en cada componente.
Con racionamiento extremo de combustible y una disciplina fiscal que, dada la reducción de ingresos reales debido a la contracción económica solamente puede derivar en disciplina fiscal basada en recorte del gasto real, se produciría inevitablemente un empeoramiento del ingreso de hogares (reducción real de salarios, pensiones, y gasto social).
Con racionamiento extremo de combustible la única manera de intentar mantener el ingreso real de hogares sería mediante un notable incremento del gasto presupuestario, algo incompatible con la disciplina fiscal y que de todas maneras pudiera reducir el ingreso real debido a los efectos de una mayor inflación asociada a un acrecentado gasto que sería cubierto con emisión monetaria.
La disciplina fiscal y el mantenimiento del ingreso real de los hogares solamente tendrían resultados positivos en una situación que no fuese de racionamiento extremo de combustibles.
Con el nivel actual de racionamiento extremo de combustibles es inevitable una contracción económica severa que impediría cualquier retroalimentación virtuosa entre disciplina fiscal e ingreso de hogares.
La inevitable lección de política es que se pueden elegir solamente dos componentes.
El problema grave que existe hoy es que, debido a su causa directamente geopolítica, el racionamiento extremo de combustibles no es una opción que pudiera resolverse escogiendo alternativas de medidas económicas que estuviesen disponibles para el gobierno cubano.
Lo máximo que puede hacerse a nivel de política económica son acciones de mitigación como las que ya se han emprendido. Atajan efectos, pero no hay capacidad para modificar las causas mediante instrumentos económicos.
De nuevo, eso es tarea de la diplomacia y no de la política económica.
Varias anotaciones para ir concluyendo:
1. En condiciones de racionamiento extremo de combustible y con acciones oportunas pero que son insuficientes (eventuales suministros irregulares con buques tanqueros, ISO contenedores, renovables) se agravará considerablemente la crisis económica con destrucción acelerada del bajo nivel de bienestar que ya afecta a los hogares cubanos.
2. La propaganda oficial pudiera ponerse más exótica de lo que usualmente es y no niego que pudiera tener efectos, pero al final no modificaría la causa del impasse con los combustibles.
3. Por mucho que se afirme oficialmente que no existen intercambios sustantivos con EE.UU, es problemático -también perturbador- pensar que no estuviese funcionando ya un “back channel” (o más de uno) para dialogar sobre la posible solución, o por lo menos aligeramiento del bloqueo de combustibles. Esta no parece ser una encrucijada en la que el tiempo funcione a favor de Cuba.
Finalmente, en la nota de prensa también se abordaron temas de cambio estructural. A esos temas y a otros aspectos de la estabilización macroeconómica volveré con un próximo artículo que provisionalmente he titulado “Desbloqueo energético primero y luego pensemos en Brus, Shatalin, Balcerowicz, Deng, Zhao, y Zhu “el audaz”.
Notas:
1. Ángeles Rosas, “Cuatro economistas ante la crisis energética en Cuba: medidas urgentes y viabilidad de una salida”, Diario de Cuba, 20 de febrero de 2026, https://diariodecuba.com/economia/1771589484_65472.html
2. He tomado prestado el término parafraseando la conocida “trinidad imposible de Mundell- Fleming”.
(Tomado de El Substack de Pedro)


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