Nueva oferta de Estados Unidos

Manuel Juan Somoza/La Habana

Bajo el mando de Donald Trump, Estados Unidos ha desenvainado una nueva oferta de subsistencia para los gobiernos que cuestionan su doctrina de “América para los americanos”

Desde el ataque estadounidense del 3 de enero, la paz de los sepulcros rige en Venezuela. “Éramos un pueblo soberano, con nuestros conflictos, nuestras esperanzas, nuestra vida normal. Y en un instante, el cielo de se desplomó sobre nosotros”, ha dicho la presidenta encargada de ese país, Delcy Rodríguez.

Acto seguido, Cuba fue llevada al tablero de un juego en el que vuelven a decidirse vidas y futuro, y hasta el presidente de Colombia, el izquierdista Gustavo Petro, recogió velas en su enfrentamiento público con Trump y ha guardado silencio desde su reunión con el gobernante en la Casa Blanca.

CUBA

En el contexto actual, los cubanos pasaron a ser “peligro extraordinario” para la seguridad de Estados Unidos y se les prohibió la importación de petróleo desde cualquier país. Quienes no obedezcan deberán pagar altos aranceles a la Unión.

Desapareció de pronto el poco combustible que la persecución estadounidense dejaba pagar a los isleños y comenzó una macabra cuenta regresiva hacia la inanición, porque la falta de petróleo para cualquier país que no disponga de ese recurso en las cantidades que exige su demanda, es como quedarse sin oxígeno.

Ni México ha podido salir al ruedo para continuar sus ventas de petróleo – Rusia dice que lo hará, pero aún no ha enviado ni un barril- y, de momento, solo parece que algunas empresas privadas importadoras radicadas en la isla se las habrían arreglado para burlar el cerco.

En paralelo, llegaron del norte los llamamientos oficiales a dialogar y cambiar el rumbo de la isla o, de lo contrario, el país sería “arrasado”. 

Se ha desatado además una campaña de desinformación que crece cada segundo, se disparó el odio hacia cualquiera que no admita la disyuntiva impuesta desde Washington y la ya complicada vida de cubanas y cubanos se transformó en apagones de 13 horas diarias, encarecimiento de los pocos alimentos y medicinas que se encuentren y un extenso rosario de penurias, mientras crece una especie de sálvese el que pueda.

NEGOCIACIONES

Cuba está a la defensiva y, a lo interno, los gobernantes han perdido demasiado tiempo en hacer las reformas que pide a gritos el modelo socialista isleño, lo único que se tiene al alcance de la mano y que habría puesto a los cubanos en mejores condiciones de responder al nuevo reto.

No obstante, la eventualidad de un diálogo revolotea, aunque nada indica que haya comenzado, y a tono con las más recientes declaraciones del secretario Marco Rubio, quien dejó a un lado las tradicionales demandas de democracia, respeto a los derechos humanos etc…,  y pasó a exigir cambios económicos en el país caribeño, voceros del sector privado de una acera y de la otra ya han adelantado, al menos en teoría, una plataforma de negociación.

“Primer paso en la negociación, cambiar la economía cubana. Segundo, invitar a empresas estadounidenses. Tercero, por ahora, el tipo de gobierno no importa; simplemente que funcione como China y Vietnam.”, ha dicho desde el otro lado 𝐉𝐨𝐡𝐧 𝐒. 𝐊𝐚𝐯𝐮𝐥𝐢𝐜𝐡, 𝙥𝙧𝙚𝙨𝙞𝙙𝙚𝙣𝙩𝙚 𝙙𝙚𝙡 𝘾𝙤𝙣𝙨𝙚𝙟𝙤 𝙀𝙘𝙤𝙣𝙤́𝙢𝙞𝙘𝙤 𝙮 𝘾𝙤𝙢𝙚𝙧𝙘𝙞𝙖𝙡 𝙐𝙎-𝘾𝙪𝙗𝙖.

El juego se cierra – Trump llegó a prometer una inversión de 600 millones de usd para reanimar la depauperada industria azucarera – y está por verse la capacidad de maniobra de la dirigencia cubana para negociar sin que el cielo se desplome sobre la soberanía nacional, como ha dejado entrever Delcy Rodríguez que ocurrió en Venezuela el 3 de enero.

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