La Iglesia Católica en Cuba enfrenta dificultades por la falta de combustible en la isla

Catedral de La Habana (Cuba). | Crédito: Eduardo Berdejo.

Por Eduardo Berdejo

La escasez de combustible en Cuba está afectando también la labor pastoral y administrativa de la Iglesia Católica, obligando al Episcopado y sacerdotes a ajustar su atención a la población.

Este 19 de febrero, el Secretariado de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba informó en un comunicado que “debido a las actuales condiciones de escasez de combustible” redujo su horario de atención presencial a solamente los lunes.

En el texto publicado en su sitio web, indicó que “esta medida responde a la necesidad de ajustar los recursos disponibles y será actualizada oportunamente en cuanto las condiciones lo permitan”.

El Secretariado lamentó las molestias que esto pueda ocasionar, por ello, añadió que “para cualquier gestión que requiera atención en otro momento, se solicita a los interesados coordinar previamente con los empleados responsables del servicio específico”.

La escasez de combustible ha encarecido los precios de varios productos en los últimos días. Según Diario de Cuba, el litro de gasolina puede estar en 6.000 pesos cubanos (aproximadamente 12 dólares), cuando el salario mínimo es de 2.100 pesos.

Ello está dificultando la movilidad entre los municipios y las ciudades —haciendo más difíciles las peregrinaciones a los santuarios—, pero también dentro de urbes grandes como La Habana donde se encuentran las oficinas del Episcopado.

Sacerdote no podría visitar los pueblos por falta de gasolina

En el caso de Camagüey, el P. Alberto Reyes indicó que “no hay combustible, no hay ni gasolina ni petróleo”. 

En conversación con ACI Prensa, el sacerdote de la Arquidiócesis de Camagüey explicó que el único modo para conseguir legalmente el combustible “es apuntándonos en una lista de espera a través de una aplicación. Y cuando te llega el turno, te venden 20 litros de gasolina o de petróleo”, que es la cantidad máxima que se puede comprar.

Señaló que cada litro vale 1,30 dólares y que en el mercado negro el precio puede llegar a 6 dólares. “Es decir, eso significa que un porrón (recipiente) que llamamos aquí de 20 litros cuesta 120 dólares. Entonces, claro, eso es inviable”. 

El P. Reyes indicó que en su caso solo le queda combustible para lo que resta de la semana. “Si no aparece gasolina o no me toca en la aplicación, la semana que viene no puedo ir a los pueblos porque no tengo combustible”, afirmó.

“Literalmente no lo tengo (combustible). No tengo en qué en qué moverme. Esa es la situación en todo el país, absolutamente en todo el país”, expresó.

Sin embargo, no es solo la falta de combustible lo que está afectando la labor de la Iglesia Católica en Cuba. Desde hace varios años los constantes cortes eléctricos —varios de los cuales pueden superar las 24 horas— han provocado que casi ya no haya misas en horario nocturno por temor a los apagones.

(Tomado de aciprensa

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