Trump, una puerta diplomática hacia Cuba

Donald Trump, una visión económica sobre Cuba. Foto: Archivo CF.

Para algunos miembros de la administración Trump-Vance, el gobierno de Díaz-Canel no es el problema clave. El problema reside en la forma en que el gobierno de Cuba utiliza el sistema político elegido para gestionar su economía

Por John S. Kavulich

La administración Trump está abriendo la puerta diplomática a Cuba.

Primer paso en la negociación, cambiar la economía cubana. Segundo, invitar a empresas estadounidenses. Tercero, por ahora, el tipo de gobierno no importa; simplemente que funcione como China y Vietnam.

Como se anticipó, la administración Trump-Vance no va a exigir al gobierno cubano un cambio en su sistema político como condición para un acercamiento.

El presidente Donald Trump sigue centrándose en cómo un gobierno gestiona su infraestructura comercial, económica y financiera, más que en el tipo de gobierno vigente en cada país.

La República Popular China y la República Socialista de Vietnam están gobernadas por un Partido Comunista. Ambos países han adoptado una toma de decisiones ideológicas que genera una economía con números positivos en lugar de números negativos. Ambos países ofrecen oportunidades a las empresas estadounidenses.

Independientemente de si un país tiene un sistema de gobierno autoritario, democrático, dictatorial, militar, monárquico, oligárquico, parlamentario, participativo, presidencial, teocrático, totalitario o de cualquier otro tipo, el presidente Trump se enfoca en las oportunidades que existen para las empresas estadounidenses: la exportación, la importación y la prestación de servicios.

Nicolás Maduro, presidente de la República Bolivariana de Venezuela (2013-2025), fue destituido mediante una operación llevada a cabo por las fuerzas armadas de Estados Unidos. La administración Trump-Vance se comprometió entonces con las personas y las instituciones que permanecían en el poder, en lugar de exigir cambios de personal y estructuras. El enfoque inicial se centró en recrear oportunidades en Venezuela para las empresas estadounidenses.

No existe una óptica concebida para que las fuerzas armadas de Estados Unidos lleven a cabo una operación militar para extraer al presidente cubano Miguel Díaz-Canel del Palacio de la Revolución en La Habana.

Desde la percepción de la Casa Blanca, la personalidad del presidente Maduro fue vista como el problema para implementar cambios en Venezuela. El presidente Díaz-Canel no es visto de la misma manera. No se le considera al mando del gobierno de Cuba de la misma forma en que se consideraba al presidente Maduro al mando del gobierno venezolano.

Maduro era un símbolo cuyo reemplazo tenía valor político para el presidente Trump. Díaz-Canel no es ni una personalidad ni un símbolo del mismo modo que lo era Maduro.

Para algunos miembros de la administración Trump-Vance, el gobierno de Díaz-Canel (2019-) no es el problema clave. El problema reside en la forma en que el gobierno de Cuba utiliza el sistema político elegido para gestionar su economía.

Las políticas, regulaciones y estatutos implementados por el gobierno de Estados Unidos impactan negativamente la funcionalidad comercial, económica y financiera de Cuba.

Irónicamente, algunas de estas políticas, regulaciones y estatutos, de ser aceptadas, podrían fortalecer al gobierno de Cuba al proporcionarle capital adicional, mercados adicionales y mayor conectividad política bilateral.

Dentro de esas políticas, regulaciones y estatutos se encuentran oportunidades que el gobierno ha evitado, las cuales han contribuido al deterioro de la infraestructura comercial, económica y financiera del país.

En mayo de 2022, la administración Biden-Harris (2021-2025) autorizó la inversión y el financiamiento directos a una empresa privada ubicada en Cuba, propiedad de un ciudadano cubano. Casi cuatro años después, el gobierno cubano no ha emitido las directrices ni las regulaciones necesarias. La empresa, con sede La Habana, debe presentar una página ante su institución financiera, operada por el gobierno de Cuba; similar a un formulario «Conozca a su Cliente», autorizando oficialmente la inversión y el financiamiento directos.

La falta de directrices y regulaciones por parte del gobierno cubano también ha afectado las fuentes de capital de todos los demás países, incluyendo aquellos con los que el gobierno de la República de Cuba mantiene relaciones: China y Rusia, junto con la Unión Europea (UE), con sede en Bruselas, Bélgica, y otros países miembros.

La administración Trump-Vance permitiría al gobierno de Díaz-Canel implementar cambios en su infraestructura comercial, económica y financiera, manteniendo al mismo tiempo la mayor parte de su infraestructura política.

Sin embargo, es necesario que la infraestructura se transforme rápidamente de lo que no funcionó en la segunda mitad del siglo XX a lo que sí puede funcionar a principios del segundo cuarto del siglo XXI.

Trump se siente siempre atraído e impresionado por las oportunidades. La Organización Trump, con sede en Nueva York, sí tenía interés en las oportunidades relacionadas con el turismo en Cuba. Para el gobierno cubano ese sector puede ser la base para reanudar la colaboración con la administración Trump-Vance.

John S. Kavulich es presidente del Consejo Económico y Comercial US-Cuba (USCTEC), organización privada, sin fines de lucro y no partidista, fundada en 1994, con sede en Nueva York. Por las últimas tres décadas, USCTEC se ha dedicado a monitorear y divulgar las estadísticas de la actividad comercial y los vínculos económicos entre ambos países. Kavulich también es editor de Economic Eye on Cuba.

(Tomado de Café Fuerte)

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